“Ley mordaza región 4”

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10Cada que escuchamos sobre un nuevo crimen que tenga que ver con la libertad de expresión, es como un sismo que cimbra nuestras almas como portadores de la información o de opinión. Al menos los que estamos involucrados en las letras nos es insostenible volvernos impasibles ante tan pusilánime impunidad que se desliza ante nuestros propios ojos, ante la mirada ociosa de la justicia y de una apática y conformista sociedad que ya ve al gobierno como suciedad y a estos crímenes como algo cotidiano.

El extinto presidente venezolano Hugo Chávez expresó abiertamente que las sociedades liberales eran muchas veces manipuladas por una supuesta libertad de expresión detrás de la cual se escondían intereses de dominación. Nada más acertado cuando en nuestro país las televisoras de más renombre están por demás manchadas por la duda a la hora de expresar los acontecimientos sociales, culturales y más particularmente políticos. Empresas cuya expresión de la noticia verídica tiene un precio y una manipulación por demás evidente.

Sin autonomía de pensamiento la libertad de expresión no sirve más que para echarla a la basura. Ponernos a pensar en cuantos han muerto por expresarse no nos dolería tanto si lo viéramos como un simple número o un alfiler de color marcando una estadística en un panel informativo; duele cuando involucramos sentimientos más humanos, cuando comprendemos que dichos colegas tenían un nombres, apellidos u apodos, también hijos en escuela y cónyuge en el hogar… en sí, como cada uno de nosotros expresando ideas y revelando noticias, tan humanos con una vida propia.

La Ley Mordaza en México no es una teoría ni un proyecto que la cámara ande planeando. Aún y cuando no hay una ley firmada por el congreso que diga que es sentencia de muerte a quien hable mal de tal o cual cosa, es un hecho existente con guante blanco. Somos lo suficientemente pensantes como para saber que en México y algunas otras soberanías la aplican en silencio. Legitimada o no, no desconocemos que quien se atreve a desafiar esta “disposición no autorizada”, sabe que pone en apuro su vida o su integridad física.

Hoy la independencia para articular el pensamiento ya sea oral o escrito está regida ya no por una ley que así lo dicte, sino por un grupo de personas que al sentirse aludidas por tal o cual comunicador, se atribuye el derecho de defenderse ya no por el dialogo existente en la civilización, sino de modo bestial, a la antigua, a decir, criminalmente. Hoy nuestra libertad de expresión es de región 4, la más denigrante, baja y limitada. Por más que año con año se celebre el derecho a decir o expresar lo que nace del alma, todo es una falacia, pues ni en la música, una de las expresiones más nobles que existen, hay dicha libertad de expresar. Por ello decimos que nuestra libertad de locución es de Región 4, pobre y sin sentido.

Hace unos pocos días un colega nuestro desapareció. Pasados los días fue encontrado asesinado y con signos de violencia. La ejecución no la realizó un hombre en sí, sino un estilo de gobierno que le ha dado por dejar a sus gobernados gobernarse a sí mismos y sin ponerle un freno a todo eso que le ha robado la paz a un país verdaderamente libre.

Nos parece ridículo el hecho de que aquella obra feminista a la que sagazmente se le titulara “Los monólogos de la vagina” fuera quitada de cartelera en algunas ciudades por considerarla no apta para nadie. Qué estupidez más grande el pensar que una obra teatral que representa una realidad femenina no deba exhibirse con ese magistral modo que tienen nuestras actrices mexicanas para hacerlo. Los cantantes de corridos son lo mismo que los juglares de la edad media que lo único que hacían era contar historias cotidianas A qué país se le puede ocurrir taparle la boca a tal o cual cantante para que no diga las realidades de un país gobernado por personas de acciones confusas y nefastas que han llevado a convertirnos en esclavos de una dictadura emocional de la que parecemos no poder salir. Hoy los gobiernos se ofenden cuando su incapacidad para gobernar es evidenciada y su reacción ante tal incomodidad es simplemente el quitar del paso a quien le provoca dicha molestia. Hasta la persona más iletrada entiende que una ley de represión como la llamada Ley mordaza no es algo que proteja al ciudadano, más bien es algo que protege al gobierno… es tiempo que se luche por lo más valioso, ese que es el derecho a expresarse abiertamente sin reprimir los sentidos. Que el pintor plasme en el lienzo lo que le nazca del corazón, que el poeta sueñe, que la actriz gima si su papel así lo requiere, que el escritor narre a placer, que la mujer sienta y que el cantante abra su garganta. Libre expresión para el ser humano, pues al final se viene a la vida a experimentar los placeres de la existencia acompañada de los seres a quienes consideramos amados… ya lo dijo Albert Einstein, la mente y lo que ésta arroja, como lo son sus ideas y pensamientos son como los paracaídas, solo sirven si se abren… adieu.