La pluma profana de El Markés

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“Ángeles y demonios de la política mexicana”

Por mucho tiempo el petróleo estuvo en manos de extranjeros, pero cuando el General Lázaro Cárdenas llegó al poder, su rotundo Ya no, terminó de golpe con el abuso forastero en tierras naciones. Así, con voluntad tenaz, el presidente dio una voltereta en la política económica del país. Las demandas y terrible conflictos que tuvo el aguerrido general no fueron lo suficientemente grandes como para vencerlo y volverse atrás, el petróleo era de los mexicanos y los mexicanos lo manejarían. Tan grande era el fervor que la gran mayoría de la población mexicana le tenía a Cárdenas, que en dado momento y durante un tremendo trance de pago de cierta deuda, la nación entera se solidarizó con el presidente donando lo mucho o poco que tenían. Son histórica las imágenes donde se ve a indígenas dando gallinas o persona pobres dejando monedas para colaborar. La solidaridad que el pueblo mexicano tuvo en ese entonces no se ha vuelto a repetir hasta el día de hoy.

Con el paso de los años y las perversas elecciones promovidas por los partidos que fueron tomando poder en la sociedad mexicana, en muy poco tiempo todo el esfuerzo de aquel presidente que había peleado contra el extranjero para devolverle al pueblo lo que le pertenecía, fue echado a la basura. Y me hace recordar a Zapata muriendo traicionado en Chinameca, cayendo de su caballo como igual su gloria y sus anhelos de libertar a su pueblo de la opresión. Así, todo el empeño de un hombre se vino al traste cuando el tricolor y el blanquiazul en una mafiosa alianza hicieron cuanto pudieron para, no quitarle el petróleo a los mexicanos, fingir que era para ellos, pero que todas sus ganancias iban a dar al bolsillo de los que lo manejaban. Volver a recuperar los miles de millones de pesos hurtados por los trúhanes es casi imposible, pero al menos se ha emprendido una lucha constante y tenaz para devolver aunque sea un poco la estabilidad económica que puede dar el buen manejo del hidrocarburo.

Hablar de Zedillo es hablar de masacres, endeudamiento, privatizaciones y de un sexenio que pasó sin gloria, pero sí con mucha pena. Estando este pillo en el poder, entre otras muchas cosas que hizo mal y para su provecho, sin duda fue la privatización y venta de ferrocarriles nacionales. No está de más el decir que si bien fue Juárez quien inició el establecimiento de tan avanzada comunicación, fue durante el gobierno de Porfirio Díaz cuando se tornó una necesidad básica y preponderante para el desarrollo del país. Díaz se encargó en cubrir casi todo el territorio nacional con senderos de hierro para trasportar ya no solo materias primas y personas que viajaban hasta el último rincón de México, también para hacer conexiones con líneas extranjeras que impulsaron las buenas alianzas con el mundo.

Un hombre digno de mencionarse sin lugar a dudas fue el nacido en Canatlán, Durango, Felipe Pescador Valles. Este hombre tal vez no sea de los personajes que leíamos de constante en los libros de historia, pero si nos pusiéramos a saber de su vida y obra, nos sorprendería saber que desde los doce años trabajó como peón en ferrocarriles y debido a que su labor era distinguida y constante, ya estando en edad madura y habiendo ganado la guerra el ejército constitucionalista, el General Venustiano Carranza le otorgó la dirección de ferrocarriles mexicanos. Durante su gestión hizo cuanto pudo para recuperar las líneas ferroviarias que eran manejadas por extranjeros y así, por medio de su audaz labor y distinguida proeza, ferrocarriles estuvo a buen resguardo durante muchos años, por lo menos hasta que llegaran las hienas que se encargaron de  desmantelarlo. Parece una fantasía, pero nuestro país está lleno de personas que hicieron cuanto pudieron para dar a la nación una futuro prometedor, una vida larga a una nación que ellos creían tenía mucho por delante, pero qué tristeza que con el paso del tiempo nunca falta un demoledor, un destructor, un villano que todo desea, menos el bienestar de sus semejantes, de sus gobernados, solo un interés propio, una riqueza individual y no colectiva.

Ángeles y demonios de la política, ese combate generacional del que no hemos podido librarnos y estando nosotros, los ciudadanos en medio de ese fuego cruzado, solo recibimos las cenizas, la pólvora, los venenos que nos hacen saber que ser tercermundistas, como nos han denominado los fuertes, no es por culpa nuestra, sino de todos esos bichos chupa sangre que por años se han encargado de destruir los que los ángeles han levantado.

Colosio dijo, Algo está mal en el país, algo se está haciendo mal; pero quien se dijera su amigo, su apoyo, y su sombra, dijo, El mal aquí eres tú, y lo abatió en Lomas Taurinas. Hoy la hiena vive en el extranjero devorando como todo un carroñero una parte muerta de un país que el mismo lanzó a tierra.

Desafortunadamente vivimos en un país que vive de despensas y bonos temporales, eso es lo que rige en la actualidad las urnas electorales. Ángeles y demonios de la política mexicana, y la lista podría ser infinita, cargada de héroes que se fueron sin ser escritos sus nombres en las páginas de la historia para ser recordados. Hoy sólo sobreviven los deshonestos, los codiciosos y pelear contra ellos es simplemente ponerse de pecho ante la muerte. Adieu.

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