“Roberto Borge…lepoudontils’estsauvé París”

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Eminencias versadas en política se han preguntado por qué nuestro país se ha convertido en uno de los criaderos más grandes de parásitos a nivel mundial.

Aún y con que se cuenta con una constitución política sumamente efectiva como veneno para quitarse esa vergonzosa parasitosis, tal remedio no ha logrado acabar con ese penoso gravamen a causa del mal empleo de tal instrumento o medicamento. Llevamos la delantera en muchos aspectos negativos. Bien podríamos hablar de inseguridad, alimentación, educación y particularmente, en corrupción. Algunos estudian esa conducta insana en sus sociedades por tener cierta filiación por elegir como gobernantes a personas que aun teniendo un catálogo de transgresiones en su haber, con todo y eso salen a las urnas para ponerlos ahí donde en el devenir de los tiempos les vaciarán los bolsillos.

Nadie desconoce que una parasitosis intestinal, desde la más incipiente hasta la más crónica, empieza casi siempre con el mismo mecanismo mano – boca. Empiezan en el norte por la cavidad bucal y terminan en el foso sur del cuerpo.

Si hablamos con la verdad,lepoudontils’estsauvé París, o sea, ¡De qué gran piojo se salvó París! ¡Ufff!… y entonces sí un piojo mexicano con todo y pena ajena deambularía por el Louvre.

Que el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey se avergüence, pero de que Roberto Borge estudió administración de empresas ahí, así fue. Egresado de tal institución educativa de la que no supo administrar ni su vida al convertirse en un mal político, se transfiguró en un hombre murciélago para chupar sin clemencia los bolsillos de la nación mexicana. Como gobernador convirtió al Estado de Quintana Roo en una feria en la que todo mundo podía comprar reservas naturales aunque en ello se fuesen muchas especies animales. Creó una insólita ley, curiosamente aprobada por el congreso en la que se prohibían rotundamente las manifestaciones callejeras. Terminado su tiempo como gobernante y luego de haber recorrido algunos países en una huida que según esto ni él sabía que lo era, Borge fue detenido en el aeropuerto de Tocumen en Panamá.Si la justicia no hubiera llegado a tiempo, este simulador hubiera abordado un avión de Air France para huir a Europa y poner sus huevecillos en la tierra del ahora popular y carismático Emmanuel Macrón.

Con su maleta atestada de efectivo y obesas cuentas bancarias de millones de pesos provenientes del sudor y trabajo de cientos de quintanarroenses y de un modo general, de todos los mexicanos, el exfuncionario del Partido Revolucionario Institucional, universalmente conocido como el PRI, ya había degustado de los placeres de ser un turista internacional al pasearse por Canadá, Cuba, Estados Unidos y hasta Nassau en las Bahamas. Al momento de su detención y al igual que Javier Duarte, recientemente detenido en Guatemala, se les vio así, sin gracia y sin ese garbo con el que se conducían cuando desde su tiranía gobernaban con inmundicia. Se les encontró demacrados y con semblante de cansancio e impotencia. Ambos, sometidos y con la vergüenza de ser ladrones evidenciados, iban ahí, esposados como lo que eran, delincuentes y expuestos ante las cámaras, pero peor aún, ante el mundo, como seres contaminantes y radicícola.

Roberto Borge y Javier Duarte son dos parásitos que se alimentaron del erario nacional de la manera más arrabalera. Tanto uno como el otro gozaban de las delicias de la riqueza mientras que el pueblo literalmente moría de hambre. Y no se exagera al referirse a esto último, pues tanto en Quintana Roo como en Veracruz existen comunidades sumidas en la más inclementepenuria. Si hablamos de lo que Duarte bien pudo haber hecho por los pueblos de Tatahuicapan, Soledad Atzompa, Mixtla de Altamirano entre otros muchos que sumidos siguen estando en la humillación y el desamparo, no acabaríamos nunca. Si se recaudara todo aquello que ahora sigue estando en sus cuentas, para beneficiar a toda esta gente, México sería otro. Ni por un momento dudemos que estas alimañas mexicanas gustaban de los mejores vinos, los restaurantes más reconocidos, la asistencia a estadios para gozar de los mejores encuentros deportivos y claro, las playas más ostentosas de nuestro litoral mexicano.

Que Borgenos sirva de algo, aunque sea de ejemplo. El vividor se hospedaba en la Torre Trump, hotel señorial ubicado en Punta Colón, una de las zonas con más presencia turística en Panamá. Su habitación, la numero 24, con un costo de treinta mil pesos por noche, estaba abastecida de tal modo que a ese joven de treinta y siete años no le faltaba nada… y mientras tanto, los más pobres de los pobres estaban sin lo más básico: agua potable, drenaje, comida, ropa, gente como usted o como yo que ahora lee, desesperados mirando al cielo solicitando ya no sólo una despensa con tres o cuatro artículos, sino limosna, lo que fuera. No se exagera cuando se chorrea la tinta en un afán de expresar una pobreza real en la que viven muchos de nuestros connacionales. No aceptarlo sería ser cómplices de estos sablistasde la riqueza nacional. Que poco hombres y mujeres somos cuando cerramos los ojos a lo expuesto, cuando tapamos nuestros oídos o cuando nos dedicamos a ir por el mundo en nuestra comodidad, sin sentir el dolor ajeno.

En Coahuila se ha hablado mucho de un Humberto Moreira que desfalcó al Estado. Curiosamente no se le ha demostrado mucho y por ello ahora deambula por las calles como un hombre libre y a la cabeza de un partido político que lo exaltan como a un grande.Refiriéndome justamente a esto, los franceses dirían: Au royaume des aveugles, les borgnessontrois, para expresar que en un país de ciegos, seguramente el tuerto es el rey. Ni cómo negarlo cuando en esta nuestra patria hay cientos de personas cegadas por un imperio que aún y cuando les tiene el pie en el cuello y las muñecas esposadas, con todo y eso van a las urnas a seguir evidenciando una supuesta libertad al voto, pero que no es otra cosa que un grupo de personas impelida a hacerlo so pena de quitarles esto o lo otro. Sonará increíble pero para muchos extranjeros, el que un mexicano acepte una despensa de cien pesos cada dos meses, esto a cambio de sostener un imperio aterrador en el que mueren cientos de personas a manos del crimen organizado solapado por el mismo gobierno, es algo que les parece sacado de una novela de Stephen King.

Hoy México se encuentra parasitado. Francia se salvó del contagio gracias a que muy oportunamente la interpol logró detener a Borge antes de volar a la tierra de los Campos elíseos. Si mi baño está sucio, no tengo porqué percudir el de mi vecino. Limpiemos pues nuestro país de toda esta parafernalia teatral creada por todos estos ladrones políticos, creo que sólo así, libres de tales ligaduras, podremos decir a la patria un Te prometemos ser siempre fieles a los principios de verdad y de justicia, que hacen de nuestra patria, la nación independiente, humana y generosa a la cual entregamos nuestra existencia… pero sin piojos, claro. Adieu.