La pluma profana de El Markés

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Variante para variar

Imposible olvidar aquellos primeros días cuando el Covid 19 llegó a territorio nacional como una ola de terror indescriptible, y no era para menos, teníamos como antecedente toda una ola de noticias que venían como arenas del Sahara con dirección nuestra. Ya en territorio azteca, en lugar de contenerla y hacer equipo con quienes eran el ejercito de primera fila, es decir, los médicos y enfermeras, muchos connacionales, dañados emocionalmente por la prensa amarillista y personajes que se habían alzado como profetas apocalípticos, instigaron a muchos a pelear contra quienes estaban para ayudarnos, fue así que comenzaron a aparecer médicos y enfermeros muertos por aquí y por allá, de hecho se escuchó el caso chiapaneco en que toda una clínica fue incendiada por alborotadores que se oponían a ser tratados medicamente.

Todo lo anterior viene a colación por el caso del epidemiólogo Anthony Fauci que ha declarado haber recibido amenazas de grupos extremistas que, inspirados en algunos discursos de políticos que están en contra de las nuevas disposiciones que tienen que ver con la más actual de las variantes del Covid 19, de nombre Ómicron, ya han empezado a verlo como un acérrimo enemigo social. Fauci no es el único versado en enfermedades virales o experto epidemiólogo que ha padecido de acoso y abundancia de amenazas vía pública o por redes sociales, son muchos en el mundo.

La nueva variante ha vuelto a calentar la cabeza de muchos que consideran que todo este asunto tiene mucho más que ver con cosas políticas o enriquecimiento de farmacéuticas, antes que una verdadera enfermedad global. Y es que a estas alturas y luego de casi tres años de convivir con este padecimiento que no se ha llevado a la tumba a dos mil ni a diez mil personas, sino a millones de seres humanos, es increíble cómo muchos ven esto como una proyección más de los grandes cineastas de los Estados Unidos, cegándose a ver la realidad tal cual es. Se han oído comentarios tan disparatados como el que dijo un hombreen la ciudad de Miami:

“Si mi país echó mano de cuanto pudo para crear una película tan formidable de su primera llegada a la luna y convertirse así en un héroe mundial antes de que otro país lo hiciera, ¿Por qué no haría lo mismo China y su ya famosa enfermedad? Con las manos en la cintura se enriqueció a manos llenas, así es que, señores, seamos pensantes, por favor”

En realidad no sabemos si quien dijera esta frase viva ahora o si ya fue víctima de la variante, sin embargo, comentarios como este abarrotan las redes sociales, que suelen ser, estas últimas, el mejor canal de desinformación jamás existido.

Sorprende, de igual modo, que líderes como Biden y López Obrador minimicen la enfermedad diciendo que “no es tan grave”, como dijera el primero y ¨Prioricemos la precaución y no las vacunas¨

En muy poco tiempo hemos olvidado las cruentas imágenes que muchos vimos en las cuales muchas personas fueron sepultadas en fosas. Seguros estamos que el Ómicron no será la cola de la enfermedad, seguro no será el fin, vendrán más y más variantes y ante tal caso debemos seguir con los cuidados y con las instrucciones de la OMS. Es tiempo de dejar de lado los pensamientos fatalistas porque para ser fatales basta con dejar de acatar las normas, ser contagiados y perecer. Entonces sí seriamos fatales al causar un daño a nuestra familia por nuestra pérdida, o en otro caso, causar que otra persona perezca por causa nuestra.

Hay una planta sencillita y muy frágil que produce una flor llamada diente de león. Es muy común verla al inicio de la primavera en las praderas. Su composición es tan tierna y dócil que al menor soplido sus florecillas se distribuyen por el espacio. Justo así es el Ómicron, ni más ni menos. Sin desear ser alarmistas pero si realista su presencia es cada vez más y más omnipresente; no por  nada seis de cada diez ha sido víctima de tan invasiva enfermedad. Con todo y ello, todavía existen personas que ven todo esto como una jugarreta política. Y como se dice por ahí no creemos hasta que lo vivimos en carne propia.

Leamos y entendamos que debemos de evitar estar buscando variantes a nuestras diversas variedades de excusas para cuidarnos. Los hospitales poco a poco vuelven a ponerse en jaque y mientras otros países hacen cuanto pueden para enfrentar la emergencia, en México las clases son en línea y las fiestas presenciales. Y es que es así como la incongruencia nos ha rebasado al grado de enfrentar a la OMS creyendo que por ser hijos de Quetzalcóatl tenemos la razón.

Vamos a medio enero y ya vemos la perspectiva, el horizonte, el divisadero que se volverá un despeñadero si no paramos de creernos inmortales. Adieu.

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