“De animal a animal”

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 Definitivamente una nación puede calificarse por la manera en la que trata a sus animales. En lo personal empecé a indigestarme con los circos a los ocho y agarrarles odio a los doce. No era para menos cuando en mi camino a comprar palomitas me desviara un poco y al elevar una gruesa lona viera a una docena de monos embutidos en diminutas jaulas de alambrón. Tan cerca de mí y cruzadas nuestras miradas pude advertir una inolvidable y profunda tristeza. Cuando los vi entrar en escena minutos después no podía concebir de dónde salía tanta algarabía y supuesta cooperación animal luego de vivir en tan aberrante cautiverio. A los doce y en plena efervescencia juvenil, un par de amigos y yo nos habíamos conseguido algunos boletos para entrar a un circo que anunciaba con pompa la exhibición de “Mone” la mujer gorila. Avezados ante tan increíble anuncio logramos la entrada únicamente para descubrir que el circo no era más que una cadena de abusos creado con el único fin de satisfacer a un montón de personas ávidas de contemplar la humillación. Me avergonzó el modo en el que se burlaban de los enanos que, aunque parecían ser condescendientes, notablemente se evidenciaba el cómo eran ridiculizados. Ni qué decir de Mone, una mujer víctima de una hipertricosis lanuginosa, que no es otra cosa que crecimiento abundante de vello corporal. Entre la burla y el asombro la mujer soportó todo. Nada fue más peor cuando mi pequeña banda de amigos y yo nos introdujimos secretamente en el área de animales y ver cómo una cebra tenía un tobillo inflamado. Bueno, eso podría parecer algo muy común luego de una larga jornada de trotar en una inclemente gira pero ¿qué creen? Minutos después ya estaba en escena junto a otras cuatro trotando y soportando el pesado cuerpo de un par de perros schnauzer. El pobre animal parecía sufrir en silencio lo peor de su existencia ante la indolencia de un domador que al centro de la pista alzaba un demoníaco látigo de delgadas hebras.

Ahora mismo nos preguntamos cómo era posible que no nos diéramos cuenta que tras esas divertidas piruetas circenses de perritos vestidos como bailarinas de ballet o el elefante elevándose en dos patas, había meses de dominación.

Ejemplos de abuso animal hay muchos por toda la red, sin embargo a últimas horas se ha vuelto viral un video grabado en la ciudad fronteriza de Piedras negras, en el que aparece un hombre apuñalando a sangre fría un perro que simplemente estaba apostado en las afueras de una casa. La forma en la que el individuole asesta la puñalada deja ver una notable insensibilidad. La acción fue desarrollada sin dudarlo, sin titubear y sin compasión alguna. No por nada la voz alzada en las redes sociales fue contundente. Tan poderoso fue el llamado de la justicia que más de uno ha ofrecido una buena recompensa por quien dé informes sobre el paradero del asesino. Dar con él significa un buen escarmiento, justicia por mano propia con todo y que hasta las autoridades municipales y otros grupos protectores de animales han puesto diversas demandas.

En verdad es inconcebible, increíble y sumamente vergonzoso el hecho de que en el púlpito de ningún templo ni en asamblea alguna se hable con una verdadera importancia sobre el abuso que por siempre se ha cernido sobre el mundo animal. Abocados en la economía, de la cual muchas bestias son utilizadas en el consumo humano, a nadie parece importarle que la naturaleza en sí parece gritarnos que por favor les demos su espacio, sus derechos, sus tiempos y claro, el respeto que se les debe por ser, muchos de ellos, en especial los domésticos, quienes nos acompañan en nuestro andar por la vida.

Dice Friedrich Nietzsche que las bestias ven en nosotros algo muy igual a ellos, pero que curiosamente hemos perdido ese sano intelecto que ellos poseen. Ven en nosotros el animal irracional, al animal que ríe, que llora y también al animal infeliz.

Definitivamente la compasión por el mundo animal está muy ligada con la bondad del carácter y hasta se podría afirmar que todo aquel que es cruel con ellos es imposible, prácticamente improbable que pueda ser ya no sólo un buen ciudadano, tampoco un buen hombre.

De animal a animal sólo podemos decir que ellos poseen mucha más nobleza que nosotros. Una nobleza verdaderamente envidiable. Nos olvidamos que compartimos un planeta, que no es nuestro y que ellos forman parte de un medio ambiente natural. El ser supuestamente racionales nos ha hecho creer que somos mucho más que ellos, cosa que ha llevado al exterminio masivo de muchas especies que hoy echamos de menos.

De animal a animal sólo podemos decir que hemos extraviado el rumbo, la dignidad y la compasión. Adieu.

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