CD. VICTORIA.- Hay edificios que envejecen con dignidad y otros que simplemente se rinden. La Central de Autobuses de Ciudad Victoria pertenecía a la segunda categoría: construida en diciembre de 1980, operó durante más de cuatro décadas sin una renovación de fondo mientras miles de victorenses la usaban cada día sin más opción.
Ese ciclo terminó —o al menos eso prometen— con una inversión de más de 90 millones de pesos que los propios empresarios del transporte consiguieron a crédito.
José Mora, presidente de la Central de Autobuses de Victoria, lo dijo sin ambages durante la inauguración: «Es una inversión muy importante que le hicimos a través de los asociados de las centrales de autobuses. Lo hicimos a través de créditos porque no hay otra forma, pero estamos comprometidos con la ciudadanía y queremos dar mejores servicios», explicó.
La frase revela tanto como oculta. Que los empresarios hayan tenido que endeudarse para modernizar una infraestructura de uso público habla de décadas de postergación. Que lo hayan hecho de todas formas habla, también, de algo que en esta ciudad escaseó por años: confianza para invertir.
La remodelación del edificio es visible. Lo que no cambió —todavía— es la avenida de acceso, que cualquier usuario de la terminal conoce bien: deteriorada, con el concreto hidráulico colocado hace apenas cinco años ya en mal estado.
El alcalde Eduardo Gattás Báez reconoció el problema sin evasivas y anunció que su rehabilitación entrará como obra municipal en 2027.
“Ellos hicieron lo propio y nosotros vamos a arreglar la calle. Además de la remodelación de la central, la zona aledaña necesita una manita de gato”, señaló.
El pendiente no es menor ni cosmético: la avenida de acceso es, literalmente, lo primero que ve cualquier persona que llega a Victoria en autobús. Que el concreto hidráulico instalado hace cinco años ya requiera reposición plantea una pregunta incómoda sobre la calidad de obra que el municipio ha contratado en el pasado.
46 años en números
La magnitud del rezago es elocuente por sí sola. La terminal original se inauguró en 1980, cuando México se acercaba al fin del auge petrolero y Ciudad Victoria era una ciudad de poco más de 100 mil habitantes. Hoy, con una zona metropolitana que supera los 340 mil, la infraestructura que heredó esa época ya no alcanzaba.
“Estamos hablando de 46 años. Ahora deben sentirse contentos y orgullosos de tener unas instalaciones muy dignas”, expresó.
La prueba está en el asfalto
La remodelación de la Central de Autobuses es, en este momento, la inversión privada en infraestructura de servicios más significativa que se recuerde en la capital tamaulipeca en años recientes. Si a eso se suma la obra vial prometida por el municipio para 2027, la zona podría transformarse de forma sustantiva.
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