“La iglesia y sus trampas de luz”

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No hace mucho se desató un tremendo escándalo nacional y más en el seno de la iglesia católica cuando abruptamente fuimos notificados que el Cardenal Norberto Rivera, amo y señor de la iglesia en México, había sufrido un peligroso atentado en su propia casa.

Sinceramente no sé cuál es el espanto si hace muchos años el mismísimo Juan Pablo II padeció uno que en verdad puso en peligro su vida. Hace poco un diplomático iraquí advirtió sobre un posible atentado contra el papa Francisco en uno de sus viajes al extranjero. Nada de eso debe escandalizarnos cuando el mal hace todo cuando puede por derrocar al bien, bueno, aunque se escuche un poco sacrosanto de mi parte. Bien podría ser que ha llegado a colmo el abuso que ha tenido la iglesia y sus trampas de luz contra el hombre. No nos impresione el hecho de que cualquiera de estos días alguno pueda llegar hasta el lugar más santísimo del Vaticano y darle mate al pontífice. No sería nada raro cuando existe un largo historial de defunciones eclesiásticas a causa de atentados.

Hablando justamente de esas trampas de luz que la iglesia universal ha creado para tergiversar la verdad, hace unos cuantos días, andando por las calles de mi ciudad y requiriendo mis pies de un merecido descanso, me conduje a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Sentado ahí y en paz, me puse a observar detenidamente cada uno de los ídolos que permanecen en esos inalcanzables nichos. Comencé a dormitar sumergido en ese breve espacio de serenidad y placer que me producía el frescor regocijante del recinto y la suave música religiosa que había de fondo.El aleteo de una paloma me despertó y de inmediato se me introdujo la voz, seguro de un buen espíritu, que persuasivamente me comenzó a pedir un “…ponte de pie, anda, observa ese ídolo que está ahí, te reservo una sorpresa”… y dejándome llevar por esa recalcitrante, empecinada voz, me levanté despaciosamente. De pie y dilatando la pupila como gato en media noche, recorrí con la mirada la efigie de un tal San Pio Da Pietrelcina.Sí, tal como lo lee…¿y éste quién es?, me pregunté… y volví a suponer que los más indicados para sacarme de aquella duda eran los fieles devotos. Entonces la extraña voz volvió a hablarme al oído y me dijo muy quedamente: “Busca en la historia del mundo primeramente. Les harás tremenda zancadilla de no saber con certeza lo que les cuestiones”… y obedeciendo aquella maléfica voz saqué mi computadora y Wikipedia me ilustró asombrosamente sobre la vida y obra de este tipo. Los fieles no dieron “Con bola” ante mis cuestionamientos aferrándose de que era un santo y ya. Unos de plano me miraron de pies a cabeza y justificando su ignorancia haciéndose los dignos se retiraban dejándome con un palmo de narices.

Dijo Jesús… “porque la oveja conoce a su pastor, lo sigue y escucha su voz” ¿Cómo puede un ser humano adorar a quien no conoce?… y aun si alguien me dijese, se vive por fe, pues no conocemos a Dios mismo en todas sus características, es cierto, ¿pero ni lo mínimo? Y me volví a sentir frustrado por la desinformación en la que mantienen hundidos los sacerdotes a sus fieles.

El tipo del nicho no era otro que un hombre que en su tiempo fue acusado de fraudulento y mentiroso, copulaba con mujeres siendo sacerdote y se flagelaba en solitario por tal cuestión. Se inventó que de las palmas de sus manos le manaba sangre y cuando el inspector del Vaticano para asuntos relacionados con milagros lo analizó, éste puntualizó, declaró y firmó el documento donde en definitiva se hablaba de un mega fraude de dimensiones descomunales. Se le quitó la licencia para predicar y un hospital que el mismo dirigía y del cual surgió posteriormente faltantes millonarios que nunca pudo justificar. Fueron años los que el tipo quedó en el olvido, murió y no fue sino hasta el 2002 cuando Juan Pablo II lo santificó, sí, lo elevó como santo confiando en que la historia y el mucho tiempo transcurrido le hiciese olvidar a la gente, o más bien,darle mínima importancia a todas las actitudes raras del sujeto. Si fue un buen hombre que tuvo sus desafío, que bien, todos estamos en ese camino, pero elevarlo al grado de santo cuando casi filmaba películas porno con las fieles a su cargo, como que no rima mucho que digamos.

Las trampas de luz están a la orden.No dudemos que un día, siendo nosotros muy viejos y nuestros hijos maduros, nos encontremos a Beata María Félix, o en el peor de los casos al líder de los Legionarios de Cristo empotrados en un nicho y bien beatificados. Adieu.

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