“2018, insurgencia nacional”

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Por años la nación ha sido gobernada por portentosos dinosaurios sin cerebro. Por líderes que tras un elegante peinado está una cabeza seca y tras un bello traje sastre, individuos sin corazón.

No debe extrañarnos el que una vez más los mexicanos hayan mirado sus heridas ancestrales y hayan optado por levantarse en armas por medio del voto contra un gobierno regente que lo tenía con el pie al cuello. Esta moderna sublevación electoral fue una imperiosa necesidad de toda una nación que ya suplicaba igualdad desde lo más profundo de su alma. Con todo y que ésta aún no parece visible, a nadie se nos ha negado soñar y creer. De hecho las sublevaciones sin armas y puramente electorales no son nuevas en una nación como la nuestra.

Por muchos años se ha descreditado a un Porfirio Díaz como presidente de nuestra tierra. Todo por la desinformación que lo único que han heredado es ese resentimiento hacia una persona cuyo principal error fue haberse reelegido por casi diez ocasiones. Sus aportaciones fueron muchas. Si hablamos de su actividad bélica en defensa de la nación nos quedaríamos mudos.Fue vital su participación en la Segunda Intervención Francesa en la Batalla de Puebla; en la Batalla de Miahuatlán; en la Batalla de la Carbonera.

El daño causado por un gobierno apático que sólo había causado un hartazgo social fue lo que causó por default el inminente triunfo del espiritista y oriundo de Parras, Francisco Ignacio Madero. Su promesas de campaña, aunados al cansancio de un pueblo en hambruna causaron una estampida a favor del llamado Padre de la Democracia que trajo consigo su triunfo en las elecciones.

Se requiere mucho más de una apariencia hermosa, una corona y una presencia fastuosa ante los gobernados para ser un gran líder. México ha estado lleno de esos. De inicio el que se hiciera coronar emperador de México, Maximiliano de Habsburgo y los modos tan feministas para intentar gobernar a un país de agria y férrea sangre azteca. Ni qué hablar de los muchos hombres de saco que a lo largo de los últimos sexenios se han vestido con las mejores marcas.

Si pusiéramos sobre la mesa las imágenes en barajas de todos aquellos que han liderado territorio nacional y de entre ellos eligiéramos a los más férreos, sin duda saltarían a la vista Moctezuma, Cuitláhuac, Cuauhtémoc. De un poco más acá, Juárez, Carranza, Cárdenas, entre otros. En pocas palabras son mínimos los personajes que depusieron sus propios intereses en bien de la nación.

Díaz, un gran líder que fabricó su propia caída al dejarse seducir por la ambición y el poder. No sólo eso, también el deseo de todo connacional por no saber más nada de él. La ciudadanía no perdona y mucho menos la historia.

Lejos han quedado las insurrecciones a manos del pueblo en los que armas en mano destronaban a los reyes. Hoy las urnas son las armas del pueblo para quitar o poner a quien desee tener por líderes. Sería una blasfemia decir que la llegada de Vicente Fox Quezada con su “Gobierno del cambio” y Calderón con su “El presidente del empleo” podría considerarse una verdadera revolución electoral. La mínima diferencia de votos entre el partido tricolor y el blanquiazul fue un desganado intento del pueblo mexicano por un cambio.

Esta nueva insurrección electoral que llevara a un partido de izquierda al poder, sólo deja ver que el país ha evolucionado con miras a una evolución entera. No se sabe si tales resultados se verán a corto o largo plazo, pero lo que sí es verdad es que se ha develado el verdadero sentimiento de la nación por salir de un caos existencial en el que ya no se cabía más.

México está lleno de figuras icónicas que han inspirado a muchos. Del mismo modo las existen quienes han defraudado a tal grado que el alma del mexicano no absuelve. Ejemplo claro es el expresidente priista Carlos Salinas de Gortari, para muchos connacionales un innombrable. Él, como muchos otros, fue de losque como María Antonieta de Versalles, creyeron que con poco de pan podían satisfacer la hambruna de justicia.

Los motines concertados por ciudadanos inconformes son los que han causado las grandes transformaciones del país en los últimos años. Claro, se habla de motines abarrotando las casillas electorales donde brindando el voto han llevado a hombres que en otro tiempo eran despreciados, a una posición de privilegio.

Hoy la nación se encuentra de frente a una negra perspectiva. Seguirá siendo oscura si como ciudadanos optamos por la negatividad.Hagamos una insurrección en la que nos opongamos a la apatía cotidiana. La claridad llenará todo nuestro mundo circundante sólo si el cambio verdadero sale de cada uno de nosotros al vivir el día a día con responsabilidad y tomando las mejores decisiones. Adieu.

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