ESPAÑA.- El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró ayer que se va “a llegar hasta el final” para saber las causas del accidente ferroviario ocurrido en la provincia de Toledo (centro), el cual causó la muerte a unas 68 personas, y añadió que “si ha habido negligencias, se sabrá”.
El accidente ocurrió, de acuerdo con la información que proporcionó el gobierno español, sobre las 8:53 de la mañana, hora local, cuando un tren de alta velocidad (AVE), de la estatal Renfe, que había salido de Madrid rumbo a Sevilla menos de una hora antes colisionó con un tren Iryo, que realizaba el mismo trayecto pero había partido seis minutos antes de la capital.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, dijo que de acuerdo con los primeros indicios, alrededor de las 8:30 se produjo una “avería informática” en un tramo de unos 69 kilómetros. Eso obligó, como está previsto, a la detención de unos seis trenes, incluyendo los dos accidentados, indicó Puente. Sin embargo, aproximadamente a las 8:36 el AVE recibió la autorización de reanudar la marcha, recorriendo unos 25 kilómetros antes de impactar con la parte trasera del Iryo, que seguía detenido. Varios vagones de este cayeron por un terraplén.
“Es el centro de control, a través de sus operarios, el que toma la decisión de reanudar la marcha en unas circunstancias desde nuestro punto de vista, inexplicables”, consideró Puente, quien calificó de “errónea” esta orden.
El vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Ramiro Aurin, explicó a EFE que “lo más probable” es que el accidente se haya debido a “un error humano” que provocó que el AVE que circulaba a 200 km/h chocara con el Iryo que estaba parado. Sin embargo, las autoridades han pedido esperar a que las pesquisas concluyan.
En el AVE viajaban 378 pasajeros, mientras que en el Iryo iban 174, incluyendo un bebé.
Además de los 68 fallecidos, más de un centenar de personas resultaron heridas, de las que 56 recibieron ya el alta, pero 53 permanecían en hospitales. Se trata de uno de los peores accidentes ferroviarios en la historia moderna de Europa, y el más mortal en España en 13 años.
“Había muchas personas en el suelo, encima de otros”, narró Pablo Mejía, quien viajaba en uno de los trenes siniestrados.
David Gómez, albañil que estaba trabajando cerca cuando ocurrió el accidente, contó a El País que “la gente estaba intentando salir por las ventanas (…) Hemos cortado unas vallas para poder acceder a la zona y hemos estado curando a las personas con los botiquines que traíamos”, y detalló que “al intentar sacar a una joven, había un trozo de pierna”.
El accidente conmocionó aún más porque en enero pasado la colisión de dos trenes de alta velocidad en Adamuz, Andalucía, dejó 46 fallecidos.
Sánchez, quien decretó tres días de luto oficial, afirmó que “no es asumible para un país como España” que sufra dos accidentes en la línea ferroviaria de alta velocidad en un mismo año.
El líder del opositor PP, el conservador Alberto Núñez Feijóo, candidato a la presidencia en las elecciones del 29 de noviembre, en las que Sánchez busca ser reelecto, exigió una investigación gubernamental “inmediata” y otra judicial sobre el accidente. “España tiene derecho a saber qué está pasando con sus infraestructuras”, alegó.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó su solidaridad al pueblo español.
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