LONDRES.- Usualmente, las predicciones del fin del mundo o de la humanidad —que para nosotros es más o menos lo mismo—, suelen estar en textos antiguos e involucrar a seres sobrenaturales o cataclismos y, si son actuales, los textos involucran al cambio climático, la guerra nuclear y, desde hace unas semanas, a la inteligencia artificial.
Pero el 4 de noviembre de 1960 se publicó una de estas predicciones en la revista Science, con un título que podría traducirse como “Día del juicio final: Viernes, 13 de noviembre de 2026” d. C.”, y no tenía ninguno de esos factores catastróficos.
Cabe mencionar que, en realidad (spoiler alert), el mundo no se va a acabar, al menos no ese día.
Un apocalipsis paulatino
La idea de la “ecuación del fin de mundo”, como se llegó a bautizar al trabajo de Heinz von Foerster, Patricia Mora y Lawrence Amiot, fue retomada por el periódico The New York Times y despertó el interés general y el de la comunidad científica.
A diferencia de otras visiones apocalípticas, la de estos tres integrantes del departamento de ingeniería eléctrica de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, no recurría a un evento catastrófico divino, natural ni hecho por el hombre.
Sólo a la muy natural reproducción.
Aplastados entre las masas
“Nuestros tataranietos no morirán de hambre. Morirán aplastados“, escribieron Von Foerster y sus colegas en 1960, pues supusieron que, al ritmo al que estaba creciendo la población humana, para noviembre de 2026 tendería al infinito.
Las ecuaciones del equipo se basaron en que las estimaciones demográficas desde el año 400 a. C. hasta 1958 d. C. mostraban que “el tiempo necesario para que la población humana se duplicara era cada vez menor”, explicó la propia revista Science el pasado 8 de octubre de este año.
Este crecimiento, mayor incluso que el exponencial, sería la causa del exterminio de la humanidad. Según los cálculos, para el año 2020 habríamos ocupado el planeta más de 25 mil millones de personas.
Si bien esta discrepancia nos puede dar una idea de por qué no debemos preocuparnos porque faltan sólo 21 días, desde el momento de publicar esta nota, para que llegue la fecha fatal (y el hecho de que curiosamente coincide con el cumpleaños de Von Foerster), vale la pena saber por qué la predicción no se va a convertir en realidad.
Condiciones paradisíacas
En un artículo publicado en Science el 8 de octubre, Javier Birchenal cita al economista Michael Kremer y señala que la población mundial se tardó toda su historia hasta el año 1800, en alcanzar los mil millones de personas.
“Sin embargo, sólo 125 años después —hacia 1925—, esa cifra ya se había duplicado. Para 1975, en apenas 50 años, la población volvió a duplicarse, llegando a los 4 mil millones”.
Ese era el ritmo que nos habría permitido, “en condiciones que rozan lo paradisíaco; es decir, sin riesgos ambientales, con un suministro ilimitado de alimento y sin interacciones perjudiciales entre los elementos” que para el año 2020 estuviésemos ocupado el planeta más de 25 mil millones de personas.
Lo cierto es que las condiciones, especialmente las sociales, no fuero paradisiacas y después de la publicación del artículo la reproducción humana comenzó a disminuir.
Para principios de la década de 1990, “después de que la fecundidad en los países ricos y en China comenzara a disminuir”, la ecuación del fin del mundo resultó ser “demasiado pesimista“, señala Birchenal.
En el año 2000, “la población mundial estaba más cerca de los 6 mil millones que de los 7 mil millones que habían predicho von Foerster y sus colegas; para 2010, la cifra era de 7000 millones, en lugar de 11 000 millones“.
“Ahora, un mes antes de la fecha del ‘día del juicio final’ de Von Foerster, hay cerca de 8 mil millones de personas, y no cientos de miles de millones”, añade Birchenal.
La familia pequeña y la leña al fuego
La revista Science platicó con Joel Cohen, un biólogo matemático especializado en poblaciones de la Universidad Rockefeller que recuerda haber oído hablar de la predicción cuando era estudiante de preparatoria.
“No creo que (Von Foerster) estuviera intentando predecir el futuro seriamente —le dijo Coel a Science—. Lo que hacía era llamar la atención sobre un patrón que, a mi parecer, no se valoró lo suficiente”.
De hecho, Von Foerster, Mora y Amiot escribieron que esperaban ‘echar más leña al fuego de la intensa controversia sobre si había llegado o no el momento de tomar medidas para controlar el crecimiento demográfico‘”.
Cosa que, junto con otros expertos, lograron y, por ejemplo quienes vivimos en México en los años 70, recordamos la campaña “La familia pequeña vive mejor”.
Aunque hay que señalar que entre las medidas que propusieron los investigadores se mencionaba algunas tan drásticas como, por ejemplo y tampoco muy seriamente, el acortamiento del tiempo de vida las personas.
Mantente informado las 24 horas, los 7 días de la semana. Da click en el enlace y descarga nuestra App!














