CD. DE MÉXICO.- Hace medio siglo, un jovencito de tan sólo 18 años debutó como profesional, sin imaginarse que aquel momento marcaría para siempre al futbol mexicano. Aquel 23 de octubre de 1976 quedó marcado en la historia, porque significó el nacimiento de una leyenda.
Un muchacho de cabellera ensortijada esperaba en la banca de los Pumas la oportunidad de su vida… Y llegó en ese partido contra los Tigres, en el Universitario.
En ese momento, pocos conocían el nombre de Hugo Sánchez Márquez, aunque en el club ya se hablaba de él, y la muestra era el apodo del prometedor prospecto surgido en la cantera auriazul: El Niño de Oro.
Apenas habían transcurrido 25 minutos, cuando la presencia del delantero fue requerida.
El brasileño Cándido sufrió una lesión que lo obligó a abandonar el terreno de juego. El técnico húngaro Jorge Marik volteó a ver a sus suplentes, esperando encontrar una respuesta. Así fue.
El corazón del atacante empezó a palpitar muy acelerado. El cambio se realizó y el resto es historia.
Después de 50 años, aquel partido es recordado porque inició la trayectoria profesional del mayor exponente del futbol mexicano y uno de los más grandes deportistas en el país. Una leyenda.
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