Hollywood se estanca en la nostalgia: ¿por qué las secuelas ya no triunfan en taquilla?

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ESTADOS UNIDOS.- Sandra Bullock y Nicole Kidman fracasaron en taquilla. A unas semanas de su estreno en cines, la secuela de “Hechizo de amor” apenas y recaudó unos 100 millones de dólares alrededor del mundo, contra los 75 millones que costó su producción. Podría decirse que hasta perdió dinero, pues no se contabiliza lo gastado en publicidad.

Pero estas cifras no sorprenden. Hollywood se ha empeñado en relanzar nuevas entregas de cintas que se estrenaron hace décadas, esperando que vuelvan a ser negocio por el cariño que les tuvo el público. Y no ha sido así. Los números han estado por debajo de la expectativa.

Este año ya salió la secuela de “El diablo viste a la moda” que recaudó 693 millones de dólares alrededor del mundo y costó unos 100 mdd, más los gastos de publicidad. Esto significó recibir cuatro dólares por cada uno invertido, menos de la mitad de lo conseguido por su antecesora.

Una proporción registró el año pasado “Otro viernes de locos”, estrenada 22 años después de la inicial, “Un viernes de locos”.

Años antes, en 2016, se estrenó “Día de la Independencia 2”, dos décadas después de la estelarizada por Will Smith y le fue pésimo, logrando apenas obtener en cines del doble de su presupuesto. ¿Cuál es la razón?

“Sólo quieren repetir algo que ven como fórmula, es decir, la película original, pero precisamente lo que funcionó de las primeras es que no seguían una”, considera Fabiola Santiago, crítica en Cinepremier.

“El asunto con casos recientes es que han desperdiciado su potencial. En lugar de saber leer el núcleo de las originales y dejar que los personajes y situaciones evolucionen de manera natural, se vuelven malas réplicas de sí mismas”, abunda.

Al parecer los grandes estudios son optimistas en torno al valor de las secuelas. Dentro de unos días (en noviembre) llegará “La nueva Focker”, con Ben Stiller y Robert de Niro a la cabeza, aprovechando la historia que inició en 2004 y siguió en 2010.

¿Algo más? Recién se han dado a conocer los avances en los procesos de las nuevas entregas de “El diario de la princesa”, con Anne Hathaway, y “Días de trueno”, con Tom Cruise, cuyas historias originales dormían en el olimpo del cine histórico desde 2001 y 1990, respectivamente.

La explotación de la nostalgia no es nueva en Hollywood, pero hasta hace algunos años era un recurso ocasional y con títulos definidos, como fue en su momento la saga “Star Wars”, cuya última trilogía fue reprobada por los fans.

Un ejemplo exitoso fue “Creed”, que aunque retomó un personaje ochentero de la saga de “Rocky”, los escritores le crearon un nuevo universo con sus descendientes y situaciones propias.

La primera entrega de 2015 costó 35 millones de dólares, pero captó 174 en taquilla; las siguientes dos aumentaron la recaudación con presupuestos un poco mayores.

Pero tras la pandemia las cosas cambiaron, tanto en los hábitos de consumo de contenidos como en la elección de éstos, y los productores escarban entre sus archivos lo que puede rescatarse y actualizarse esperando que los fans, muchos de ellos ya con poder adquisitivo, respondan favorablemente en taquilla a sus propuestas.

Voces como la de Steven Spielberg han intentado frenar el fenómeno. Recién el director de “Tiburón” y “El día de la revelación” advirtió que de no cambiarse el rumbo, habrá crisis en la llamada Meca del Cine.

“Si todo lo que hacemos son franquicias y marcas ya conocidas, nos vamos a quedar sin fuerzas. No hay nada más importante que dar al público historias visuales, y estas pueden adoptar cualquier forma, pero necesitamos contar más historias originales, sorpresas”, destaca el cineasta.

Para Stivi de Tivi, comentarista de cine en Grupo Fórmula y MVS, se está viviendo una contradicción, porque por un lado se está apostando a esas viejas glorias, pero por otro viene un cine pujante independiente, sobre todo en el género del terror, al que muy posiblemente no se le está dando su real reconocimiento.

Ejemplifica con “Pecadores”, “La hora de la desaparición” y “Obsesión”, esta última que tuvo un presupuesto menor al millón de dólares, pero recaudó más de 500 millones en todo el mundo.

“No creo que Hollywood se haya quedado sin ideas, más bien tiene miedo a arriesgarse, no tiene una crisis de imaginación, sino de falta de valentía; una secuela tiene reconocimiento inmediato y ya conocemos a los personajes y su universo, siendo más fácil de lograr que el público asista. Pero se ha demostrado que las historias nuevas funcionan”, opina.