CD. DE MÉXICO.- Gerardo Mérida Sánchez, exfuncionario del gobierno de Rubén Rocha Moya, se entregó en Estados Unidos después de que el Departamento de Justicia imputó señalamientos en su contra por posibles vínculos con el crimen organizado.
Este militar en retiro, acusado de pactar con el Cártel de Sinaloa, escaló a puestos clave de seguridad por su cercanía con Audomaro Martínez Zapata, quien es considerado de acuerdo con especialistas como el verdadero jefe militar en México durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Martínez Zapata, hombre de confianza del exmandatario federal, tiene una formación en inteligencia militar. Esta es su trayectoria y su paso por la estrategia de seguridad obradorista del gobierno anterior.
En 2021, el periodista y columnista de El Universal, Salvador García Soto, se refirió a Audomaro Martínez como “el verdadero jefe militar en México”, debido a la influencia de este personaje, con pocas apariciones públicas, en la estrategia de inteligencia y seguridad del gobierno federal.
Según el periodista, el general retirado se desempeñó como el auténtico cerebro detrás de la militarización de la vida pública en México y fungió, de facto, como el verdadero jefe de la milicia nacional; esto ante el aumento de la participación del Ejército y de las Fuerzas Armadas en la vida civil y las tareas gubernamentales del país del gobierno anterior.
Según García Soto, esta cercanía Audomaro-Andrés Manuel se cimentó desde hace décadas, cuando el tabasqueño abandonó las filas del Revolucionario Institucional para convertirse en líder opositor y aspirante presidencial con el extinto PRD, y luego con Morena.
“Con el triunfo de López Obrador en el 2018, el general Martínez Zapata se convirtió en el enlace y conducto entre el presidente y las cúpulas castrenses del país. Ya en la campaña presidencial, Audomaro fue fundamental para que las tropas y mandos medios del Ejército y la Marina se convirtieran en reservorios de votos para el candidato de Morena”, señaló el columnista.
Salvador García Soto se ha referido a Audomaro Martínez como el artífice de la estrategia obradorista de elevar a rango constitucional el control total del Ejército y la Marina en la seguridad civil, con una militarización que aumentó el control y poder de los jefes militares sobre otras autoridades de seguridad.
“[Audomaro] controla la información y los asuntos que debe o no debe conocer el presidente en las reuniones del gabinete de Seguridad federal […] tiene el poder de elevar o destruir a cualquiera en el gobierno y fuera de él y es, en síntesis, el cerebro de la inteligencia y la militarización de este gobierno”, reveló el periodista en su columna El verdadero jefe militar en México del 6 de marzo de 2021.
Cuando se desempeñaba como jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador designó a Audomaro Martínez como jefe de su seguridad personal en la campaña presidencial.
Entre 2013 y 2015, fungió como secretario de Seguridad de Tabasco, en el primer gobierno de oposición en la entidad, bajo la titularidad del experredista Arturo Núñez Jiménez, recomendado precisamente por López Obrador.
En 2018, con el triunfo de Andrés Manuel en la Presidencia de la República, fue nombrado titular del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Por recomendación suya, el exmandatario rompió con la tradición de elegir a los secretarios de la Defensa Nacional y la Semar, para nombrar a Luis Cresencio Sandoval y a Rafael Ojeda Durán.
El 12 de agosto de 2025, la diputada panista María Elena Pérez-Jaén anunció que presentaría una solicitud para que el general Audomaro Martínez comparezca ante las comisiones Unidas de Seguridad Ciudadana y de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados.
La legisladora explicó que esto se realizaba con la finalidad de que explique por qué no ejerció acciones en contra del grupo criminal “La Barredora”, encabezado por Hernán Bermúdez Requena, alias “El Abuelo”, en Tabasco, durante su gestión como director del CNI.
“Este grupo vinculado al narcotráfico, corrupción y violencia operó con impunidad gracias a la inacción de autoridades que recibieron alertas reiteradas, incluido el Centro Nacional de Inteligencia durante todo el periodo en que Hernán Bermúdez estuvo al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana estatal”, acusó la panista.
En su denuncia, aseguró que el general pudo haber notificado al entonces gobernador de Tabasco, Adán Augusto López, sobre los informes que ligaban a quien designaría como su secretario de Seguridad, hoy considerado líder de este grupo delictivo.
Sin embargo, la diputada morenista Jessica Saiden, presidenta de la Comisión de Seguridad Ciudadana, no quiso poner a votación la solicitud, bajo el argumento de que no se presentó por escrito.
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