Bajos precios y deudas ponen contra las cuerdas al campo

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CD. VICTORIA.- Miles de hectáreas sin sembrar, cultivos que se pierden y agricultores que venden parte de su patrimonio para pagar deudas reflejan la crisis que enfrenta el campo tamaulipeco, donde los bajos precios de los granos y el encarecimiento de los insumos han complicado la continuidad de la actividad agrícola.

Lo anterior, se basa con registros de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural federal entregados a la Unión Agrícola Regional del Norte de Tamaulipas (UARNT), para el ciclo otoño-invierno 2025-2026, donde se programaron 684 mil 925 hectáreas de sorgo, pero solamente se establecieron 351 mil 876, por lo que quedaron sin sembrar 333 mil 49 hectáreas.

Y en el conjunto de los principales cultivos de ese ciclo en el norte del estado, la superficie sin establecer ascendió a 374 mil 104 hectáreas, según esos mismos registros.

La reducción responde tanto a la falta de humedad como a las dificultades económicas que enfrentan los productores para financiar una nueva siembra.

Diversos líderes agrícolas, entte ellos Juan Manuel Salinas Sánchez, gerente de la UARNT, han advertido recientemente sobre el impacto de los bajos precios del sorgo y el maíz, cultivos fundamentales para la economía agrícola del norte de Tamaulipas, donde el problema comienza desde la preparación de la tierra.

El productor y exalcalde de San Fernando, José Ríos Silva, estimó que sembrar una hectárea de sorgo cuesta alrededor de seis mil pesos, mientras que el grano se estaba pagando entre tres mil 850 y cuatro mil 100 pesos por tonelada.

A su juicio, un precio de entre seis mil 500 y siete mil pesos permitiría mejorar las posibilidades de recuperar la inversión, aunque estas cifras corresponden a su estimación y no a un promedio oficial estatal.

La falta de rentabilidad también afecta a otros cultivos.

En febrero, los reportes de avance de siembra en la región de Díaz Ordaz, Reynosa y Río Bravo indicaban alrededor de tres mil 500 hectáreas establecidas frente a una estimación de 21 mil, siendo esto un dato parcial de aquel ciclo, no del cierre definitivo.

La falta de humedad, el financiamiento limitado y la incertidumbre sobre el precio de venta complicaron las decisiones de los agricultores.

Más recientemente y también en la frontera, Manuel Gómez González, dirigente de la CNC en Matamoros, informó en septiembre que se habían perdido siembras de frijol negro y girasol porque no llegaron las lluvias necesarias y se agotó la ventana para establecer los cultivos.

El dirigente estimó en un video informativo que alrededor del 30 por ciento de los agricultores locales había dejado de trabajar sus tierras por falta de recursos y crédito, aunque esa proporción no corresponde a un registro oficial de abandono definitivo.

Proyecciones por mala comercialización

A los problemas de producción se suma la dificultad para comercializar las cosechas, y es que Salinas Sánchez ha señalado que los precios del sorgo y el maíz comprometen la rentabilidad.

Lo anterior, es una proyección condicionada a que no se atiendan las demandas del sector, no de una superficie que ya se haya perdido, aunque las consecuencias económicas comienzan a reflejarse en el patrimonio de los productores.

Aguilar Flores afirmó que algunos agricultores están rematando maquinaria e incluso vendiendo tierras para cubrir créditos vencidos y de igual modo, estimó que entre el 60 y el 70 por ciento de las bodegas de almacenamiento de granos se encuentra en condiciones de deterioro financiero, desmantelamiento o abandono.

Gobierno estatal entra al quite

Ante el panorama, el subsecretario de Agricultura estatal, Eliseo Camacho Nieto, anunció el 20 de octubre que se preparaba una bolsa de 60 millones de pesos para apoyar a productores de sorgo y trigo, principalmente mediante recursos para adquirir semillas.

Al momento del anuncio estaban pendientes los requisitos definitivos, los montos por productor y la superficie que podría beneficiarse, por lo que no se trata de recursos que ya se hayan entregado en su totalidad.

En el ámbito federal, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó el 15 de agosto que se habían destinado 42 millones 600 mil 279 pesos para mil 763 créditos de avío y refaccionarios mediante el programa Cosechando Soberanía en Tamaulipas.

La dependencia señaló que el financiamiento abarcaba cultivos como caña de azúcar, maíz, naranja, sorgo, chile y jitomate, además de actividades acuícolas y pesqueras.

Y también anunció una estrategia de compras consolidadas de insumos para el ciclo otoño-invierno 2026-2027, que contempla a productores de trigo de Tamaulipas con superficies de hasta 20 hectáreas y la medida busca reducir costos mediante la adquisición de semillas, fertilizantes y otros productos, además de facilitar el acceso a incentivos para la comercialización.

Sin embargo, los apoyos anunciados no resuelven por sí solos todas las necesidades del sector, pues los agricultores requieren recursos para preparar sus tierras, pagar combustible, adquirir fertilizantes y financiar las labores hasta la cosecha, además de condiciones de venta que les permitan recuperar la inversión.

La dimensión de la crisis deberá confirmarse con los cierres oficiales de superficie sembrada y cosechada, así como con registros de las unidades de producción que han dejado de operar.

Las cifras disponibles muestran una reducción importante de la siembra de sorgo, dificultades para establecer otros cultivos y agricultores que advierten que los bajos precios, los costos elevados y las deudas están poniendo en riesgo la continuidad de sus actividades.

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