CD. DE MÉXICO.- Luis de Llano y Julissa, hermanos de mamá y papá, crecieron inmersos en el mundo del espectáculo y la vida artística, debido a la profesión de sus progenitores, Rita Macedo y Luis de Llano Palmer, sin embargo, cada uno lo hizo por separado pues, cuando sus padres se divorciaron, su madre se quedó con él y, su padre, con su hermana.
El productor musical es el menor de los hermanos de Llano Macedo, aunque por muy poco, Julissa nació en 1944 y él en 1945, sólo dos años después de que su madre y padre contrajeran nupcias, de hecho, ambos, eran todavía muy pequeños cuando sus padres se divorciaron, en 1946.
En ese momento, Macedo y de Llano Palmer resolvieron que, para continuar con la crianza de los menores, se quedaría -cada uno- con uno de los dos niños.
Julissa lo recordó así en “Tap”, en una entrevista en 2020:
“Hubo una separación, un divorcio, entonces, en aquel tiempo no se pensaba mucho que los hermanos que éramos Luis y yo estuvieran juntos, entonces, mi papá obtuvo la patria potestad mía y, mi mamá, la de mi hermano, bueno ella decía que, como él era chiquito, pues ella, se quedó con el chiquito y yo, con mi papá”.
Pero, después de un tiempo, tanto Luis como Julissa se mudaron nuevamente; él con su abuela materna, la escritora Julia Guzmán y, ella con sus abuelos paternos, Francisco Llano de la Encomienda e Isabel Palmer.
Y aunque Luis de Llano dejó de vivir con su madre, siguieron muy unidos, pues era la agenda laboral de doña Rita lo que le impedía cuidarlo pero, cada que tenía un tiempo libre, lo pasaba con el menor que, desde muy pequeño, mostró su interés por la música, especialmente en el rock.
“Yo comencé tocando en la escalera de mi casa, con un banjo que encontré de mi abuelita, le puse unas ligas, me sentaba yo a imitar a los cantantes, era mi sueño, como a los 11 o 12 años”, dijo de Llano en una entrevista con Rodrigo Vidal.
Mientras tanto, Julissa ya no vivía en México, sus abuelos la habían enviando a estudiar fuera del país, primero en Nuevo Orleans (Estados Unidos) y, después, en Canadá, países en que el rock comenzó a escucharse antes que en México, género en el que la joven se interesó y que, después, mostraría a su hermano que, al poco tiempo, también se iría a estudiar fuera.
“Yo me sentía como si fuera rebelde sin causa, antes de 1955 era yo un tetazo, tenía 10 años cuando comencé a ver lo que pasaba en el mundo, siempre tuve el oído musical muy prendido, una vez tuve la oportunidad de ir a un concierto de rock con mi mamá y me enamoré del rock”, recordó en esa misma charla.
De hecho recuerda que fue ella quien eligió que nombre ponerle a la banda que de Llano tuvo en su juventud pues, como señaló, en ese tiempo, cada colonia (el vivía en Anzures), tenía un grupo de jóvenes que tenía un grupo de rock.
“Yo con Julissa, que llegaba de estudiar de Canadá, dijimos ´que sea la cantante del grupo de rock´, yo vivía en la colonia Anzures, todas las colonias tenían su grupo de rock, en ese tiempo, mi madre, muy abusada, nos puso unos maestros para aprender rock and roll que eran jazzistas, éramos los Speed Fire, nombre que inventó mi mamá”.
Pero el productor también tenía un buen recuerdo de su padre, un hombre de gran disciplina, como lo describió él:
“Mi papá era un tipazo, tenía un caracter, una disciplina que imponía mucho, no te le ponías al brinco, no discutías con él, decía una cosa ´mira hijo, a los niños se les ordena, a los jóvenes se les orienta y a los viejos se les escucha´”.
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