63 mil tamaulipecos llegan a la vejez en pobreza

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CD. DE MÉXICO.- Este 1 de octubre, Día Internacional de las Personas Adultas Mayores, Tamaulipas enfrenta una realidad que va mucho más allá de celebrar una vida larga: alrededor de 63 mil personas de 65 años y más vivían en pobreza en 2024, mientras la entidad cuenta con más de 426 mil habitantes de 60 años y más, una población que demanda ingresos, atención médica, cuidados y protección.

El dato revela la dimensión económica de llegar a la vejez. De acuerdo con información incorporada por el Gobierno de Tamaulipas en la actualización de su Plan Estatal de Desarrollo, la proporción de personas de 65 años y más en pobreza pasó de 26 % en 2022 a 16.3 % en 2024. Aunque representa una reducción importante, todavía significa que uno de cada seis adultos mayores de ese grupo de edad enfrentaba pobreza.

La población adulta mayor representa ya una parte importante de Tamaulipas. El Censo 2020 contabilizó 426 mil 227 personas de 60 años y más, alrededor de 12 % de la población estatal. Y el fenómeno continuará creciendo: las proyecciones oficiales utilizadas por el estado estiman que para 2030 las personas de 60 años y más representarán 15.92 % de la población.

El problema no termina en el ingreso. En México, el INEGI encontró que 30.7 % de las personas de 60 años y más tenía un trabajo remunerado en 2024. La diferencia entre hombres y mujeres es marcada: 45.7 % de los hombres continuaba trabajando, frente a 17.6 % de las mujeres; entre ellas, 48.4 por ciento realizaba trabajo doméstico del hogar.

La salud agrega otra presión a las familias. La ENASEM 2024 reportó que, entre los adultos mayores que señalaron haber padecido alguna enfermedad, 74.5 % tenía hipertensión arterial, 42.1 % diabetes y 18 % artritis. También se registraron problemas cardiacos en 10.8 %, enfermedad pulmonar en 7.5 % y cáncer en 5.1 %.

El deterioro no siempre se ve a simple vista. 40.7 % de los adultos mayores reportó dificultad para conciliar el sueño, mientras 31.3 % realizaba ejercicio al menos tres veces por semana. Estos indicadores corresponden al ámbito nacional y muestran las condiciones de salud y hábitos que acompañan a una población que vive cada vez más años.

También existe una brecha en el acceso a los servicios médicos. En México, sólo un 74.4 % de las personas de 60 años y más reportó contar con acceso a servicios médicos en 2024; entre quienes sí tenían acceso, 64.4 % estaba vinculado al IMSS, 19.3 % al ISSSTE o institutos estatales y 13.5 % recurría a servicios privados.

Y cuando una persona mayor necesita ayuda, el impacto llega a toda la familia. El INEGI contabilizó 10.7 millones de personas de 12 años y más que brindaron cuidados a integrantes de su hogar de 60 años y más. En promedio dedicaron 4.5 horas semanales a estas tareas, una carga que puede aumentar cuando aparecen enfermedades, limitaciones físicas o dependencia.

En Tamaulipas, la necesidad de atención especializada también se refleja en los servicios públicos. Entre marzo de 2024 y febrero de 2025, el programa estatal de Atención al Envejecimiento realizó 187 mil 166 tamizajes en los 43 municipios. Los resultados identificaron 45 mil 591 riesgos de caídas, 44 mil 383 casos relacionados con incontinencia urinaria, 53 mil 326 signos de depresión y 43 mil 868 alteraciones de memoria, de acuerdo con el informe estatal.

La vulnerabilidad tampoco se limita a la salud. Durante 2026, la Procuraduría de la Defensa de las Personas Adultas Mayores del DIF Tamaulipas reportó atención a casi mil 200 personas mayores y familiares, mediante cerca de 3 mil servicios jurídicos, psicológicos y de trabajo social. Entre los casos atendidos se encuentran situaciones relacionadas con vulnerabilidad, abandono y reportes de personas adultas mayores extraviadas.

El reto, por eso, no es solamente conseguir que las personas vivan más años, sino garantizar que esos años transcurran con ingresos, salud, autonomía y una red familiar y social capaz de responder cuando llegue la dependencia. Los 426 mil 227 adultos mayores que registró el Censo representan hoy una parte importante de Tamaulipas; la proyección de 15.92 por ciento para 2030 anticipa una presión todavía mayor sobre los servicios públicos y las familias.

Detrás de cada porcentaje hay una historia: quien sigue trabajando después de los 60 porque necesita ingresos; quien enfrenta hipertensión o diabetes; quien requiere un bastón para caminar; quien necesita que un hijo lo acompañe al médico; y quien llega a la vejez sin suficientes recursos. Tamaulipas no sólo tiene una población adulta mayor cada vez más numerosa: tiene el desafío de conseguir que miles de personas puedan vivir esa etapa con dignidad.

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