Una mujer con trasplante de útero da a luz por primera vez

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ESTADOS UNIDOS.- Por primera vez en Estados Unidos, una mujer que nació sin útero y recibió uno de transplante, ha dado a luz.

La mujer recibió el trasplante de una donante viva el año pasado en el Baylor University Medical Center en Dallas y tuvo un bebé varón el mes pasado, según informó el hospital el viernes.

A pedido de la familia, su nombre, lugar de residencia y el día de nacimiento se mantendrán ocultos para proteger su privacidad, según explicó Julie Smith, una vocera del hospital.

Desde 2014, ocho bebés han nacido de mujeres que recibieron trasplantes de útero, todos en Suecia, en el hospital de la Universidad Sahlgrenska en Gotemburgo.

El trasplante de útero abre nuevos horizontes, pues se considera como una fuente de esperanza para las mujeres que no pueden tener hijos porque nacieron sin útero o tuvieron que quitárselo a causa del cáncer, otras enfermedades o complicaciones posparto. Los investigadores estiman que en Estados Unidos podría haber hasta 50.000 mujeres candidatas a una cirugía de este tipo.

El trasplante está diseñado para ser temporal; se deja en el interior del cuerpo solo el tiempo necesario para que la mujer tenga uno o dos hijos y después se retira para que la paciente pueda dejar de tomar los medicamente supresores del sistema inmunitario que se necesitan para prevenir el rechazo al órgano.

Liza Johannesson, una cirujana especialista en trasplante de útero que dejó al equipo sueco para unirse al de Baylor, dijo que el nacimiento en Dallas fue muy importante porque demostró que el éxito no era exclusivo del hospital en Gotemburgo.

“Para que el campo crezca, se expanda y se pueda presentar el procedimiento a más mujeres, tiene que reproducirse”, dijo. A pocas horas del anuncio de Baylor, contó la especialista, grupos defensores de mujeres que padecen infertilidad uterina en todo el mundo la contactaron para expresarle su emoción por la buena nueva.

“Fue un nacimiento muy emocionante”, dijo Johannesson. “He presenciado muchos nacimientos y ayudado a muchos bebés a venir al mundo, pero este fue un suceso especial”.

Ocho mujeres recibieron trasplantes en Baylor, incluyendo a la nueva madre, como parte de una prueba clínica diseñada para 10 pacientes. Una receptora está embarazada y otras dos —una de ellas recibió su trasplante de una donante fallecida— están tratando de quedar embarazadas. Otros cuatro trasplantes fallaron después de la cirugía y los órganos tuvieron que ser retirados, dijo Giuliano Testa, el investigador principal del proyecto y jefe de cirugía de trasplantes abdominales.

“Tuvimos un inicio muy difícil y después encontramos el camino correcto”, dijo Testa en una entrevista telefónica. “Quienes pagaron las consecuencias de alguna manera fueron las tres primeras mujeres. Me siento muy agradecido por su participación, más de lo que puedo expresar”.

Johannesson y Testa dijeron que una gran parte de su motivación nació de reunirse con sus pacientes y entender la devastación que sentían cuando se enteraban de que no podrían tener hijos.

Testa dijo: “Creo que muchos hombres nunca entenderán del todo esta situación, no comprenden el deseo de estas mujeres de convertirse en madres. Lo que nos motiva a todos es poder ver a una madre cargando a su bebé, después de que se le dijo ‘Nunca vas a tener uno’”.

Los trasplantes están en fase experimental y la mayor parte del costo lo absorben los fondos para la investigación. Son muy caros y, si se convierten en una práctica médica habitual, probablemente costarán cientos de miles de dólares. No está claro si las aseguradoras pagarán y Testa reconoció que muchas mujeres que quieren la cirugía no podrán pagarla.

Otro hospital, la Clínica Cleveland, fue el que realizó el primer trasplante de útero en Estados Unidos en febrero de 2016; sin embargo, falló después de dos semanas debido a una infección que ocasionó una hemorragia que ponía en riesgo la vida de la paciente y requirió cirugía de emergencia para retirar el órgano. La clínica detuvo su programa por un periodo largo, pero ya lo reinició y tiene pacientes esperando un trasplante, dijo la vocera Victoria Vinci.

La mujer que dio a luz en Baylor fue la cuarta en recibir un trasplante en este hospital, en septiembre de 2016.

El proceso es complicado e implica grandes riesgos tanto para la receptora como para la donante. Las donantes se someten a una operación de cinco horas que es más complicada y abarca más tejido que una histerectomía estándar para retirar el útero. La cirugía de trasplante también es difícil; de alguna manera es comparable a un trasplante de hígado, dijo Testa.

Las receptoras enfrentan los riesgos posoperatorios y reciben medicamentos antirrechazo para un trasplante que, a diferencia de una persona con fallas cardiacas o hepáticas, no necesitan para salvar su vida. Sus embarazos son considerados de alto riesgo y los bebés tienen que nacer por cesárea para evitar poner al útero trasplantado bajo mucho estrés. Hasta ahora, los nacimientos suceden un poco antes del término de las 40 semanas normales de gestación, entre las 32 y las 36 semanas.

Las mujeres con trasplante no pueden concebir de manera natural, porque sus ovarios no están conectados al útero, así que no hay manera de que un óvulo llegue hasta ahí. En lugar de eso, necesitan fertilización in vitro. Antes del trasplante, la mujer recibe tratamientos hormonales para que sus ovarios produzcan muchos óvulos que se recolectan, fertilizan y congelan.

Una vez que la mujer se ha recuperado totalmente de la cirugía y comienza a menstruar, los cigotos pueden implantarse en el útero, uno a la vez, hasta que se logra el embarazo.

En Suecia, los doctores esperaban un año después del trasplante antes de tratar de iniciar un embarazo, para permitirle a la mujer una recuperación completa. En Baylor, el equipo fue más rápido y comenzó a tratar de embarazar a las mujeres a los pocos meses de la cirugía, tan pronto como empezaban a menstruar.

Testa dijo que comenzar los embarazos con antelación fue su idea, porque las mujeres eran jóvenes y saludables y no necesitaban un año para recuperarse de la cirugía. Argumentó que el periodo de espera solo las mantenía bajo medicación contra el rechazo —que tiene muchos efectos secundarios— más tiempo del necesario.

“Acortamos el tiempo”, dijo. “Creo que hicimos lo correcto”.

Él y Johannesson dijeron que el equipo de Suecia y otros centros que están considerando hacer trasplantes también comenzaron a pensar en reducir la espera.

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