Trump presume ante la ONU alianza con México para detener migración

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U.S. President Donald Trump speaks on stage formally kicking off his re-election bid with a campaign rally in Orlando, Florida, U.S., June 18, 2019. REUTERS/Carlos Barria

Ciudad de México.- Donald Trump, presidente de Estados Unidos, amparó ante la ONU su política hacia Cuba, Venezuela y Nicaragua; además de las “históricas alianzas” que ha alcanzado con México, Guatemala, Honduras y El Salvador para contener la inmigración.

“Hemos llegado a históricas alianzas con México, Guatemala, Honduras y El Salvador para detener el tráfico de personas. Y estamos defendiendo al pueblo de Cuba, Nicaragua y Venezuela en su justificada lucha por la libertad”, dijo Trump en un mensaje de video pregrabado para la Asamblea General de la ONU.

Sobre la pandemia, reclamó que se responsabilice a China. “Las Naciones Unidas deben responsabilizar a China por sus acciones”, afirmó, y acusó a Beijing de permitir que el coronavirus “saliera de China e infectara al mundo”.

“Las Naciones Unidas deben hacer que China rinda cuentas por sus actos” relacionados con la pandemia, dijo Trump en su cuarto discurso ante la Asamblea General de la ONU, enviado en video.

EU, pacificador del mundo: Trump

Estados Unidos está cumpliendo su “destino” como “pacificador” del mundo, según aseguró el presidente Donald Trump, al destacar ante la Asamblea General de la ONU iniciativas como los llamados Acuerdos de Abraham en Oriente Medio y las negociaciones de paz en Afganistán.

Trump defendió que “con enfoques diferentes” en estos conflictos su Administración ha logrado “resultados diferentes” y muy superiores a los obtenidos en el pasado.

“Durante décadas, las mismas voces cansadas propusieron las mismas soluciones fallidas, persiguiendo ambiciones globales a costa de su propia gente. Pero solo cuando cuidas de tus propios ciudadanos puedes encontrar una verdadera base para la cooperación”, señaló el mandatario estadounidense.

Trump destacó los llamados Acuerdos de Abraham, sellados este mes por Israel con Emiratos Árabes Unidos y Baréin, un histórico paso impulsado por el Gobierno estadounidense dentro de su estrategia para abordar el conflicto palestino-israelí.

El presidente estadounidense aseguró que habrá “más acuerdos pronto” y destacó que Oriente Medio está viviendo su mejor momento gracias a estos movimientos tras décadas de bloqueo, a pesar del recelo que han generado esos pactos entre los palestinos.

También puso sobre la mesa los avances hacia la paz en Afganistán y retirar a las tropas estadounidenses de ese país y el reciente acuerdo entre Serbia y Kosovo para normalizar sus relaciones económicas, bajo mediación de Estados Unidos.

Según Trump, todos esos progresos hacia la paz se han logrado desde una posición de “fuerza”, que Estados Unidos ha logrado entre otras cosas reforzando su Ejército y dotándose de armas sin parangón.

“Solo rezo a Dios para que nunca tengamos que usarlas”, apuntó el político republicano.

El mensaje de Trump ante la Asamblea General de la ONU duró aproximadamente siete minutos, y en él también atacó con dureza a China por su gestión de la pandemia y defendió la movilización de su Gobierno ante el coronavirus, entre otras cosas.

Ceremonia virtual y pregrabada

En plena pandemia mundial de coronavirus, la Asamblea General de la ONU arranca este martes con más discursos de líderes que nunca antes en sus 75 años de historia, pero todos virtuales y pregrabados con días de anticipación, en un cuartel general de la organización semivacío.

Aunque el presidente estadounidense Donald Trump había señalado su deseo de venir a Nueva York a pronunciar su discurso, finalmente desistió, quizás porque la gran sala de la Asamblea semivacía -solo se permitirá la entrada a un diplomático por misión- no entraba en su estrategia para derrotar al demócrata Joe Biden en las elecciones de noviembre.

No habrá reuniones bilaterales sucesivas, ni diplomacia “bajo la mesa” para hacer frente al coronavirus, ni encuentros al margen de los ministros del Grupo de Lima para debatir la crisis en Venezuela, ni visitas del presidente cubano a una iglesia del norte de Nueva York para fustigar el capitalismo.

Aunque casi no hay nadie en el edificio de la ONU, se han instalado barreras de seguridad alrededor.
Pero el barrio de Turtle Bay en Manhattan, que cada septiembre se transforma en un búnker resguardado por cientos de policías a raíz de la visita de más de 10 mil jefes de Estado y de Gobierno, ministros y diplomáticos de todo el mundo, está inusualmente tranquilo.

Solo los periodistas “residentes” de la ONU -que tienen una oficina en el edificio y un pase especial- pueden trabajar desde la sede. Las cafeterías están cerradas, y los pasillos, silenciosos.

(EL UNIVERSAL)

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