Un estadounidense que aspiraba ser el próximo Donald Trump y decapitó a su padre por “izquierdista” recibe sentencia

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PENSILVANIA.- Justin Mohn, un estadounidense de 33 años, fue condenado a dos cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional por el brutal asesinato y decapitación de su padre, Michael Mohn, de 68 años, en su hogar en Levittown, Pensilvania, el 30 de enero de 2024.

El caso incluyó la difusión de un perturbador video en YouTube donde Mohn mostró la cabeza de su padre y lanzó proclamas extremistas contra el gobierno federal, el cual fue eliminado de la plataforma algunas horas después.

En el video, el asesino difundía teorías conspirativas de derecha, presionaba para que las milicias torturaran y ejecutaran a los colegas de su padre en el gobierno federal, y criticaba la inmigración, los movimientos LGBTQ+, Black Lives Matter y a los activistas antifascistas. También acusó a su padre de ser un “izquierdista” que intentaba evitar que él se convirtiera en el próximo Donald Trump.

El juicio, presidido por el juez Stephen Corr en el Tribunal de Causas Comunes del Condado de Bucks, concluyó el 11 de julio de 2025 tras cuatro días de audiencia sin jurado. Mohn fue hallado culpable de 12 cargos, incluyendo homicidio en primer y segundo grado, terrorismo, abuso de cadáver y posesión ilegal de armas.

Esta es la primera condena por terrorismo bajo la ley de Pensilvania, debido a su intento de incitar una revuelta violenta contra el gobierno.

¿Cómo fue asesinado Michael Mohn?

El crimen ocurrió en la casa familiar, donde Mohn disparó a su padre con una pistola comprada el día anterior y lo decapitó con un cuchillo y un machete. Posteriormente, grabó un video de 14 minutos en el que exhibió la cabeza de su padre, lo identificó como exempleado federal y lo acusó de traición, autoproclamándose líder de una milicia nacional.

El video, que estuvo en línea varias horas, en las que acumuló alrededor de 5,000 visitas de acuerdo con The Washington Post, fue descubierto tras el hallazgo del cuerpo por la esposa de la víctima y madre del homicida, Denice Mohn.

Durante el juicio, Denice dijo que creía que Justin tenía una relación normal con su padre, pero que había tenido dificultades para conservar un empleo después de graduarse en Penn State, por lo que atribuyó esto al gobierno federal y al sistema educativo.

“Cabe destacar que continuó brindándole un importante apoyo emocional y financiero a Justin, incluso cuando ya tenía 30 años, mientras luchaba contra el desempleo y buscaba su camino”, declaró la oficina de la fiscal de distrito, Jennifer Schorn, sobre la relación entre padre e hijo.

Aseguran que Mohn planeó el crimen durante años
La fiscalía presentó evidencia de premeditación, incluyendo una memoria USB con fotos de edificios federales, instrucciones para fabricar explosivos y escritos de Mohn que detallaban un “plan de batalla”.

Los fiscales destacaron que Mohn planeó el crimen durante años, motivado por creencias extremistas y frustraciones personales, culpando al gobierno por su falta de éxito.

“Su plan era asesinar a un veterano empleado federal, su padre, y ordenar el asesinato de otros empleados federales por su creencia distorsionada de que el gobierno adopta sus políticas por encima de todo”, dijo el fiscal Edward Louka.

Durante el juicio, Mohn afirmó que intentó un “arresto ciudadano” por traición, pero su narrativa fue desestimada como “absurda”. La familia de la víctima, incluyendo a Denice y los hermanos de Justin, Zachary y Stephanie, expresó su profundo dolor, describiendo a Michael como un padre amoroso y dedicado.

“La certeza de que mi propio hermano es capaz de semejantes atrocidades es aterradora. Esa persona con la que crecimos ya no existe”, aseguró la hermana de Mohn tras conocerse el veredicto.

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