KENTUCKY.- Una serie de videos virales en TikTok de la creadora Nikalie Monroe, una mujer de Kentucky que se presenta como veterana del Ejército y lesbiana de izquierda, puso a prueba a decenas de instituciones religiosas en Estados Unidos con un “experimento social” sobre si ayudarían a alimentar a un supuesto bebé desnutrido.
Hasta su video número 42, “nueve iglesias han dicho que ayudarán y 33 han dicho que no”, según un recuento difundido por ella. Monroe —que no tiene hijos— interpreta a una madre en apuros que pide una lata pequeña de fórmula infantil, y utiliza de fondo el llanto de un bebé grabado. Su guion de arranque es estable:
“Llamo a su iglesia para ver si pueden ayudar a alimentar a un bebé hambriento”.
Cuando una institución accede, Monroe revela que la llamada forma parte del experimento.
@nikalie.monroe Sorry people kept calling in and knocking my recording off and it was also a really long call. But this is Heritage Hope Church of God. Such a sweet soul this guy and the fact he was willing to even go get it himself made my heart melt. Loved it. 😍 #fypage #foryou #fypシ #fypシ゚viral #foryoupage #viral #viralvideo #trending #capcut #duet #wethepeople #forthepeople #wakeupamerica #worldtok #worldnews #veteran #church #churches #familiesinneed #experiment #God #religion ♬ original sound – Nikalie 🌈
“Ni siquiera soy una iglesia, y si alguien me llamara necesitando alimentar a un bebé, no le colgaría el teléfono, les buscaría un recurso y les conseguiría leche de fórmula para su bebé”, dice en uno de sus clips.
El proyecto ha generado reacciones encontradas entre congregaciones. Coberturas locales reseñaron el caso de Heritage Hope Church of God, en Somerset (Kentucky), cuyo pastor mostró disposición inmediata a ayudar y, tras la exposición viral, la iglesia fue “inundada” con ofertas de apoyo para su banco de alimentos, de acuerdo con reportes de prensa regional.
En Houston, Lakewood Church reconoció un error en la respuesta telefónica inicial que remitía a un proceso de benevolencia más largo de lo deseable y afirmó que colabora con centros de maternidad y despensas con fórmula; “no tenemos problema con la ‘señora del bebé falso’”, zanjó la institución sobre el experimento.
El alcance de la serie se inscribe en un contexto de tensión económica. En 2024, 35.9 millones de personas vivían por debajo del umbral de la pobreza en Estados Unidos, según la Oficina del Censo.
Además, el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) atendió en promedio a unos 41–42 millones de personas en 2024, de acuerdo con compilaciones de datos oficiales.
La controversia se intensificó por los sobresaltos en los pagos de SNAP durante el cierre del gobierno: decisiones judiciales cruzadas han determinado si los estados debían emitir beneficios completos o parciales en noviembre, un vaivén que dejó a millones de hogares con incertidumbre sobre su acceso a alimentos.
Monroe invitó a su audiencia a evitar el linchamiento digital de iglesias y, en cambio, a plantear sugerencias para mejorar. “Sé que muchos de ustedes quieren dejar reseñas negativas y, ya saben, ver la religión con malos ojos ahora mismo, pero en lugar de eso, preferiría que empezaran a dejar reseñas de cinco estrellas con sugerencias sobre cómo mejorar la situación”, dijo.
También explicó el origen del proyecto: “Cuando empecé este experimento […] no fue con mala intención ni para poner a prueba a las iglesias […] Prefiero que estas iglesias y nosotros digamos: ‘Vale, todos somos humanos, todos cometemos errores, todos podemos mejorar’ […] ‘¿Qué cambios podemos hacer para solucionar esto?’”.
Las reacciones en redes avivaron el debate interreligioso. Usuarios destacaron que, además de algunas iglesias, “un templo budista y un centro islámico” ofrecieron ayuda de inmediato; uno de los vídeos con más difusión aseguró que “solo una mezquita y una pequeña iglesia en los Apalaches” respondieron afirmativamente en las primeras rondas.
Líderes comunitarios musulmanes subrayaron que la rápida respuesta de mezquitas coincide con el mandato del zakat —pilar del Islam que obliga a la caridad—, a la vez que exhortaron a no convertir la discusión en una competencia entre religiones, sino en una evaluación del liderazgo y la misión social de cada institución.
El eco mediático ha ido más allá de Kentucky. Coberturas nacionales y locales recogieron el patrón de llamadas y la lista cambiante de “sí” y “no” a medida que Monroe amplía el muestreo, al tiempo que surgieron hojas de cálculo colaborativas para documentar respuestas por ciudad y denominación.
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