WASHINGTON.- El choque geopolítico entre Washington y la Unión Europea acaba de escalar a un nivel inédito. Tras la invitación formal de la Comisión Europea para que Canadá se sume como “miembro asociado” del bloque, reportes de NBC News indican que el Pentágono está evaluando un repliegue masivo de 25,000 tropas estadounidenses desplegadas en suelo europeo, además del retiro de cazas, buques de guerra y activos militares estratégicos.
De concretarse, la medida representaría la reducción de presencia militar estadounidense más severa en el Viejo Continente desde el fin de la Guerra Fría, marcando un hito en la reconfiguración de las alianzas de defensa globales.
Un efecto dominó tras la propuesta de Bruselas
La chispa de esta crisis comenzó cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso integrar a Canadá como miembro asociado de la UE para profundizar la cooperación tecnológica, económica y de seguridad.
La respuesta de Washington no tardó en llegar:
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Amenaza arancelaria: Donald Trump calificó el movimiento como una “provocación hostil” y advirtió con imponer aranceles de gran escala o suspender intercambios comerciales con los países europeos.
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Respuesta canadiense: El primer ministro de Canadá, Mark Carney, rechazó tajantemente las presiones de la Casa Blanca en Estrasburgo, afirmando que “nadie le dirá a los canadienses con quién pueden alcanzar acuerdos”.
Repliegue militar: Presión máxima sobre la OTAN
La posible retirada de un tercio de las tropas de EE.UU. en Europa deja a los aliados transatlánticos ante una encrucijada de seguridad. Mientras analistas internacionales interpretan la filtración del Pentágono como una táctica de presión diplomática y comercial, los líderes europeos aceleran las conversaciones para fortalecer sus propias capacidades de defensa ante un eventual cambio en el paraguas de protección estadounidense.
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