ESTADOS UNIDOS.- Durante su campaña por la presidencia, Donald Trump prometió arrestar y deportar a todos los migrantes con perfiles; sin embargo, durante las redadas masivas de Los Ángeles de los últimos días, los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han detenido a cientos de inmigrantes, incluyendo familias con niños pequeños.
Estas familias han sufrido de detenciones en condiciones inhumanas, según denuncias de abogados de inmigración. Las operaciones, que comenzaron la semana pasada, llevaron a la retención de personas en sótanos sofocantes de oficinas administrativas, con escasos recursos como comida y agua, y sin acceso adecuado a instalaciones preparadas para familias.
Una familia con tres niños, el menor de tres años, cuyo caso fue recogido por el diario The Guardian, fue retenida durante 48 horas en un edificio administrativo tras ser arrestada el jueves después de una audiencia en un tribunal de inmigración.
Según el Immigrant Defenders Law Center (ImmDef), los niños recibieron una bolsa de papas fritas, galletas con forma de animalitos y un pequeño cartón de leche como única ración diaria.
Durante el primer día, los agentes informaron que no había agua disponible; fue hasta el segundo día cuando la familia de cinco recibió una sola botella para compartir. “El ventilador de la habitación apuntaba al guardia, no a los detenidos”, relató Yliana Johansen-Méndez, directora de programas de ImmDef, citando testimonios de los afectados a The Guardian.
Las instalaciones, diseñadas principalmente para hombres, carecían de espacios adecuados para mujeres y niños. “Con el tiempo, instalaron una tienda improvisada al aire libre para alojarlos, pero no había camas ni duchas”, agregó Johansen-Méndez.
Reportan alrededor de dos centenares de detenciones

Muchas familias fueron trasladadas posteriormente al centro de detención de Dilley, Texas, reabierto durante la administración Trump para albergar a familias. Sin embargo, el acceso de abogados a los detenidos fue restringido, dificultando la comunicación hasta que fueron trasladados.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) reportó 118 arrestos entre el viernes y el fin de semana, mientras ImmDef contabilizó al menos 80 detenciones adicionales. Los arrestos ocurrieron en negocios, juzgados y vecindarios, incluyendo lavaderos de autos, una fábrica de ropa y un Home Depot.
Las redadas, acompañadas por tropas militares enviadas por Donald Trump pese a la oposición de líderes de California, generaron protestas masivas. El tribunal de inmigración en el centro de Los Ángeles fue clausurado el martes, y agentes federales junto con la Guardia Nacional bloquearon el acceso de abogados y familiares, alegando motivos de seguridad.
En el centro de detención de Adelanto, California, las condiciones también eran alarmantes. Los detenidos reportaron comidas tardías, escasez de mantas y personas durmiendo en el suelo. Un cliente de ImmDef presenció el deterioro de un anciano al que se le negó medicación durante tres días. Además, legisladores demócratas como Gilbert R. Cisneros Jr., Judy Chu y Derek Tran denunciaron que se les impidió ingresar a Adelanto.
Abogados como Luis Ángel Reyes Savalza reportaron deportaciones exprés, algunas sin documentación ni oportunidad de apelar. En un caso, una persona fue engañada para firmar un supuesto documento para ver a un abogado, pero terminó deportada a México en horas.















