CIUDAD DE MÉXICO.— Un trágico accidente aéreo sacudió este domingo al condado de Palm Beach, Florida, luego de que un jet ejecutivo Learjet 60 —matrícula N722BD— se estrellara en una zona residencial de Greenacres y Cresthaven tras una vertiginosa caída libre. El siniestro cobró la vida de las nueve personas que viajaban a bordo, confirmó el secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy.
⇒ La aeronave, con destino final en el Aeropuerto de North Eleuthera, en las Bahamas, había despegado previamente desde el Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas.
Los dramáticos minutos previos al impacto
De acuerdo con los registros de audio y las transcripciones de las comunicaciones entre la cabina y el control de tráfico aéreo, el vuelo transcurría de manera rutinaria hasta que la tripulación reportó turbulencia moderada, precipitaciones y una ligera formación de hielo a unos 35 mil pies de altura. Ante las condiciones meteorológicas adversas, los pilotos solicitaron ascender dos mil pies en busca de estabilidad.
Sin embargo, la situación se deterioró a una velocidad alarmante. Momentos después de ganar altitud, los pilotos notificaron una pérdida súbita de control y se declararon en emergencia: “Estamos descendiendo a 10 mil pies por minuto”, reportaron inicialmente.
⇒ Ante las instrucciones del controlador aéreo, la gravedad escaló de forma crítica cuando la tripulación informó a gritos: “¡Estamos en una situación de emergencia, descendiendo a 20 mil pies por minuto!”.
Las voces en la cabina pasaron de la calma informativa a la desesperación total, capturando momentos de intensa angustia con frases como: “¡Vamos a estrellarnos contra el suelo!”, “¡Mira afuera, Jack, mira afuera! ¡J…, se nos acaba el tiempo!” y gritos de “¡Estamos cayendo!”.
Pese a los intentos desesperados de los operadores de torre por mantener el vínculo y ofrecer asistencia continua —respondiendo “Estoy aquí contigo”—, el descenso se aceleró hasta los 22 mil pies por minuto acompañado de un viraje de 60 grados. Los llamados insistentes del controlador ya no obtuvieron respuesta antes de que la aeronave impactara contra el suelo, provocando una fuerte explosión e incendio.
Investigaciones en curso y posibles víctimas
La Administración Federal de Aviación (FAA) y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) se encuentran al frente de las investigaciones para esclarecer las causas exactas de la tragedia. Paralelamente, las autoridades analizan los daños materiales ocasionados en la zona residencial y evalúan si existen personas afectadas en tierra.
En medio de las indagatorias, comenzó a circular en redes sociales el nombre de Alexandra Dudgeon —vinculada profesionalmente como piloto comercial y señalada como posible copiloto o segundo al mando (SIC) del jet accidentado a través de plataformas como LinkedIn—, aunque su presencia a bordo y estatus oficial aún no han sido confirmados por las autoridades estadounidenses.
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