¿Oferta o amenaza? Infantino y la FIFA ponen plazo para aprobar la “venta” del Mundial

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SUIZA.- El negocio alrededor de la Copa del Mundo podría cambiar para siempre. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, fijó el próximo 19 de septiembre como fecha límite para que las 211 federaciones miembro manifiesten su respaldo a un proyecto que abriría la puerta a inversionistas privados dentro de la estructura comercial de los principales torneos internacionales.

¿De qué va el proyecto?

Aunque algunas versiones aseguran que el dirigente pretende “vender el Mundial”, el planteamiento no contempla entregar el control deportivo de la competencia ni ceder decisiones relacionadas con reglamentos, calendarios o formatos.

 

La propuesta busca concentrar los derechos económicos y la operación de los certámenes en una nueva filial con participación de capital externo.

La iniciativa fue presentada mediante una carta enviada por Infantino a todas las asociaciones afiliadas. El documento establece que cada organismo deberá responder antes del límite señalado, pues la oferta extraordinaria de financiamiento quedaría condicionada al apoyo mayoritario.

Incluso si obtiene los votos necesarios, el proyecto todavía tendría que pasar por el Consejo de la FIFA, instancia encargada de avalar las modificaciones reglamentarias correspondientes. Por lo tanto, la fecha marcada no representa una aprobación definitiva, sino el primer filtro político para conocer si existe respaldo suficiente.

¿Qué es FIFA Forward Enterprise?

El corazón del proyecto se llama FIFA Forward Enterprise (FFE), una empresa que reuniría en una sola estructura los principales activos comerciales del máximo organismo rector del balompié.

La filial administraría los derechos de transmisión, patrocinios, boletaje y licencias. También asumiría la operación de las competencias, lo que incluiría asuntos logísticos vinculados con la celebración de cada certamen.

Su alcance no estaría limitado a la Copa del Mundo varonil. El modelo abarcaría el Mundial Femenil, la justa de clubes, campeonatos juveniles y el resto del portafolio organizado por la institución, tanto en ramas masculinas como femeninas.

La FIFA asegura que mantendría el control exclusivo sobre las decisiones deportivas, regulatorias y administrativas. Bajo ese argumento, los socios externos únicamente adquirirían participaciones minoritarias, sin capacidad para modificar calendarios, aumentar selecciones o cambiar reglas por cuenta propia.

Sin embargo, la llegada de capital particular despierta dudas sobre una posible presión futura para organizar más encuentros, ampliar torneos o elevar precios con el objetivo de aumentar ingresos.

Ese escenario no forma parte de las condiciones oficiales, pero representa una de las principales preocupaciones expresadas por especialistas y organismos opositores.

¿Cuánto vale el nuevo negocio?

La compañía comenzaría con una valoración aproximada de 20 mil millones de dólares. A partir de esa cifra, la FIFA pretende recaudar hasta 4 mil 200 millones de dólares durante 2026 mediante la venta de participaciones a inversionistas seleccionados.

El comunicado oficial habla únicamente de porcentajes minoritarios y sin control. No obstante, Associated Press, después de revisar la carta remitida a las federaciones, señaló que el diseño contempla colocar alrededor del 20% de la empresa entre socios privados.

La operación financiera sería encabezada por J.P. Morgan, mientras que la compañía Thrive Capital, fundada por Joshua Kushner, aparece como inversionista ancla.

El empresario es hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, vínculo que incrementó los cuestionamientos sobre las relaciones políticas construidas por Infantino durante los últimos años.

El objetivo declarado consiste en “liberar el potencial comercial” de los torneos para generar mayores recursos. Según el mandamás del futbol mundial, el esquema permitiría repartir las ganancias de manera más equitativa, especialmente entre países con menores posibilidades económicas.

¿Cuánto recibirían las federaciones?

El incentivo es uno de los elementos más controvertidos. Cada asociación que acepte la propuesta podría acceder a un pago único de hasta 20 millones de dólares, cantidad que serviría para infraestructura, centros de entrenamiento, selecciones nacionales, competencias locales, futbol femenil, capacitación de entrenadores y programas formativos.

Además, el apoyo ordinario del programa FIFA Forward aumentaría. Para el ciclo comercial relacionado con el Mundial de 2030, la cantidad subiría de los recursos previamente proyectados a 20 millones de dólares por federación.

La carta revisada por AP sostiene que, durante los siguientes 12 años, las asociaciones podrían recibir alrededor de 86 millones de dólares, frente a unos 36 millones bajo el modelo vigente.

La diferencia explica por qué Infantino tendría posibilidades de alcanzar la mayoría requerida, pues numerosas afiliadas dependen directamente de esos fondos para mantener sus operaciones.

La participación sería voluntaria. Ninguna federación estaría obligada a aceptar la oferta, aunque la FIFA advirtió que el pago extraordinario desaparecería si el proyecto no reúne los respaldos suficientes antes del 19 de septiembre.

¿Por qué UEFA y Concacaf se oponen?

La UEFA reaccionó con dureza y acusó a la FIFA de colocar a las federaciones ante un ultimátum económico. El organismo europeo considera que condicionar una entrega millonaria a una respuesta rápida genera presión sobre asociaciones que necesitan esos recursos para sobrevivir.

La entidad encabezada por Aleksander Ceferin también cuestionó que una parte del negocio de la Copa del Mundo pueda quedar en manos particulares.

Su postura fue categórica: el futbol no pertenece exclusivamente al máximo órgano rector y, por esa razón, sus principales activos no deberían negociarse sin una consulta amplia.

La Concacaf, confederación a la que pertenece México, expresó preocupación por la falta de un debido proceso. También lamentó que detalles tan relevantes fueran difundidos públicamente antes de discutirse con las entidades regionales y demás actores involucrados.

Su mensaje evitó rechazar abiertamente la creación de FFE, pero exigió buena gobernanza, procedimientos robustos y una visión de largo plazo.

La advertencia deja a la región norteamericana en una posición incómoda, especialmente después de albergar el Mundial 2026 junto con México, Estados Unidos y Canadá.

Hasta ahora, la Federación Mexicana de Futbol no ha difundido una posición individual sobre el tema en sus canales oficiales consultados. Su voto, como el de las otras 210 asociaciones, será fundamental para conocer si la propuesta avanza hacia el Consejo.

Por ahora, la Copa del Mundo no ha sido vendida. No obstante, la FIFA ya puso sobre la mesa una transformación que permitiría al capital privado entrar directamente al negocio de sus torneos más valiosos, una decisión capaz de modificar la estructura económica del futbol internacional durante las próximas décadas.

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