“El agua que contaminamos no desaparece. Se mueve”, fue la frase que dejó a cientos de familias pensando y preocupadas por lo que pudiera pasar ante la presencia de la ameba comecerebros.
Dio a conocer que, en un sistema eutrófico —enriquecido con nutrientes, estancado y con poca circulación—, las algas pueden reproducirse hasta volver verde el agua, por eso el aspecto ‘sucio’ del lago, aunque eso en realidad genera materia orgánica y favorece la presencia de bacterias que forman parte de la alimentación de la ameba: una cadena alimenticia microscópica e invisible.
La información llamó mas la atención, ya que así como hoy se encuentra en un lago al norte de la ciudad, mañana podría estar presente en el cenote al que muchos irán a bañarse.
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