Mueren bebés gemelos; padres denuncian negligencia médica en clínica de Monterrey

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Dos bebés gemelos murieron presuntamente por una negligencia médica luego de que sus padres denunciaran retrasos en la atención y falta de personal en una clínica privada ubicada en la colonia Progreso, en el municipio de Monterrey.

Lo que debía ser uno de los días más felices para Luis Valladares y Daniela Raquel Cepeda, de 23 y 22 años, se convirtió en una pesadilla. Durante la noche del viernes, la mujer comenzó a presentar sangrado constante y contracciones, por lo que acudieron al hospital durante las primeras horas del sábado.

Su pareja relató que Daniela llegó con presión alta; sin embargo, el médico encargado del parto nunca se presentó.

Los minutos transcurrían y la incertidumbre aumentaba. Según su testimonio, el personal les informó que no contaban con suficientes médicos para atender la emergencia y les sugirió trasladarse a una clínica del IMSS.

“La respuesta del doctor fue: “yo no la puedo aliviar, váyanse al IMSS. Aquí no hay personal ahorita”, eso ya fue en la madrugada, “no la puedo aliviar, váyanse al IMSS, estoy solo””, relató Luis Valladares, sobre lo mencionado por el médico.
Horas después, ya por la mañana del sábado, la mujer fue estabilizada y la familia recibió la noticia de que todo estaba listo para el nacimiento de los bebés. No obstante, la espera continuó durante varias horas más, sin recibir información sobre el procedimiento.

Tras varias horas de espera y una noche marcada por complicaciones y sin la atención médica requerida, Jason y Jacob nacieron sin signos vitales.

Al pedir una explicación, el personal médico atribuyó lo ocurrido a la falta de personal y al destino, pese a que el embarazo se había desarrollado sin complicaciones.

“Le preguntamos el motivo del por qué fallecieron mis bebés. El motivo no nos lo dijeron, ni la pediatra, ni el doctor que la alivió. La respuesta de la pediatra fue “yo estaba sola, le hablé a mis demás compañeros, no pudimos hacer nada”, fin. El testimonio del doctor, la respuesta: “fue cosa de Dios””, compartió el padre de familia.
Mientras sus padres enfrentaban la pérdida, en la sala de espera permanecían los familiares que aguardaban la llegada de los pequeños: abuelos, tíos y su hermana mayor de cuatro años, quien ahora deberá entender por qué sus hermanos nunca llegarán a casa.

“Mi hija está muy chiquita, no entiende todo, pero se lo podemos explicar ya con el paso del tiempo, porque también tiene fotos en la sesión con sus hermanos en la panza y eso”, detalló el hombre.
Con profundo dolor e indignación, la familia Valladares Cepeda compartió su historia con la esperanza de que ninguna familia atraviese la angustia y el sufrimiento que ellos vivieron el día en que esperaban dar la bienvenida a sus hijos.

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