La pluma del viajero

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“NI DE AQUÍ NI DE ALLÁ”

Por dos meses estuve encerrado y comiendo una asquerosa sopa. La sopa es de esos alimentos que un día me juré no volver a meterme a la boca. Son de esos alimentos que únicamente la escala humana más baja consume. Ni qué decir de los frijoles, menudo, pozole, tacos, comidas a las que renuncié cuando el maestro Collins me abrió los ojos y me integró en un conocimiento de lo que yo había sido y de lo que podría llegar a ser.  Mis padres murieron para darme vida. Estúpidamente los judíos dicen que su Jesús murió en la cruz para darles vida, qué tontería.

Veo a estos operarios  y no entiendo cómo es que esta gente vive a la buena de su Dios. Bendecido cuando decidí distanciarme de la ignorancia y  la sordidez para irme a existir a donde realmente se vive. Existir es mejor que vivir. Existir es la esencia del ser, del subrayar la palabra “Felicidad” y gozarla en cada momento. Son los momentos los que nos hacen ser humanos realizados. Si estudias y estás realmente preparado y más viviendo en un país del Primer mundo, te vuelves un ser completo.

Mamá me llevó a Ohio en el 2000 y estudié en una de las universidades más prestigiosas del estado. Ahí conocí al profesor Collins y fue él quien me mostró la teoría perfeccionada de que el origen no te perfila a ser visto como una basura, bueno, dicho en palabras burdas para ser entendida por personas sin ingenio como muchos de mi país de origen.

Cuando fui honorablemente graduado tuve la desdicha de perder a mis padres en un accidente. Siempre supe que de cualquier modo un día me quedaría solo y ello me ayudó a ver la pérdida como algo necesario para superarme. Nietzsche, mi autor de cabecera ha sido mi conciencia desde siempre. Ser superior no es loca ambición sino revelarnos, mostrarnos como lo que realmente somos, diamantes pulidos.

Escupí el rostro del uniformado de ICE porque el idiota no sabía que por años había seguido la doctrina Trump como  la única posibilidad de que USA pudiera extender su poderío global. Cuando me detuvieron saliendo de la universidad donde era catedrático de filosofía y me llamaron “Hispano asqueroso” sentí la vergüenza que nunca imaginé experimentar. Años que no me avergonzaba tantoal ser humillado y peor todavía, ser denominado “hispano” me ponía en el punto más bajo de la escalera de la evolución. Yo, Fred Zhang, cuyo abuelo había venido de China décadas atrás era arbitrariamente detenido por ilegal. Regularizar mi situación migratoria no fue mi prioridad y cuando entendí que todo lo que el presidente decía tenía razón comencé mis trámites. Lo tardado del proceso causó mi detención y seguido cautiverio en una horrenda prisión en la frontera junto a un asqueroso grupo de guatemaltecos, peruanos, hondureños y mexicanos… Sí, soy mexicano, pero eso nadie debe saberlo. Nací tan blanco y de rasgos tan anglosajones que fácil podría ser pasado por estadounidense o inglés sin problema alguno.

Un cochino hispano que escaló al grado de lograr ponerse un uniforme de policía fronterizo me agredió tratándome como basura. No sabe que mi conocimiento filosófico es oro y que por años inyecté en mis alumnos la teoría de la superioridad del ser. Por dos meses estuve encerrado y comiendo una asquerosa sopa.  Mis padres murieron para darme vida. Estúpidamente los judíos dicen que su Jesús murió en la cruz para darles vida, qué tontería. Para empezar, ellos mismos lo mataron y luego lo idealizaron como un ser de luz, vaya ideología del ser más tonta. Pero dentro de eso y en cierto modo, yo veo la caída de mis padres en ese accidente como la oportunidad para poder pulirme, ser libre y revelar el poder que hay en mí.

A los tres meses fui a dar a un centro de repatriados en Ciudad Juárez en el que  me hicieron sentir bienvenido.

En el primer módulo una mujer uniformada como de la milicia nicaragüense, pero con un logo mexicano me dijo:

-Su presidenta lo recibe con los brazos abiertos, y desea que…

-A ver, ¿Mi presidenta?

-En efecto, la presidenta de los mexicanos Clau…

-Mire, apenas pueda vuelvo a Estados Unidos, que es a donde pertenezco. No tengo más presidente que a Donald Trump y en mi filosofía de conciencia a Friedrich Nietzsche…

-No entiendo, señor, Zhang, pero su política es la que lo tiene a usted aquí y…

-Sus palabras me ofenden, ¡Obvio que ha sido una equivocación! Mi trámite de situación migratoria está en proceso. Me llamarán y pronto volveré. Mi estadía en este país tercermundista es claramente breve.

-Entiendo, señor. No fue mi intención ofenderlo, de igual modo le ofrezco una bienvenida al país y a tierras de Chihuahua. Permítame canalizarlo a…

-Ni usted ni nadie me canalizará a ningún lado, ¿Dónde está la puerta de salida?

Tres años y sigo en tierra de mis padres, México, ¿O cómo se llama esto?

No me ha quedado de otra que ser líder de supervisores en una empresa manufacturera de autos. Cada día es un infierno. Convivir con quienes nunca imaginé volver a relacionarme ha sido el desafío más grande de mi vida.

Cada que camino por los pasillos de la empresa y veo a los empleados  laborar como autómatas me da algo de lástima. Ignoran que muy pronto la empresa desaparecerá porque esta marca debe ser trabajada por gente norteamericana. En este país usan mucho la palabra “Garruña” una palabra de barrios bajos para expresar la toma voraz de algo. México ha hecho garruñallenando a mi futuro país de gente que sólo quiere agarrar dólares. Allá no queremos gente floja y menos sucia.

¡Ay, el agua está fría! Pero reafirmo que la esperanza es el peor de los males porque aplaza, prolonga el tormento del hombre… sabio Nietzsche y valiente yo… los otros tres se han quedado atrás… la patrulla fronteriza ha pasado sus luces por encima de mí sin éxito. Siento mis piernas congeladas. No es para menos, más de diez horas sujeto de esta rama. Empiezo a preguntarme si podré lograrlo. Trump debe saber de mí, de mi ideología sobre la superioridad del ser, del habitante del día a día en el país, seguro me pondría de consejero en la Casa Blanca.

-¿Do youseehim?There he is, a dirtymigrant.

Los oigo, los siento cerca. Mis piernas están acalambradas… ¡disparos! ¡Oh, no, no quiero morir aquí como cualquier animal!… No me rendiré, buscaré otro recoveco para ocultarme… siento la luz en mi cara, ¡Oh, siento caliente el pecho! ¿Balas silenciosas para acallar el escándalo? Siento hundirme… no siento mis piernas… celebraré mi muerte como la superación sobre mi vida… esto es sólo una transformación incesante… soy el que soy, no el que fui, soy el que seré después de mí, después de ahora.

AUTOR: JUAN DE DIOS JASSO ARÉVALO

EL VIAJERO VINTAGE

@derechosreservadosindautor

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