LONDRES.- Después de superar en los octavos de final de Wimbledon al ruso Roman Safiullin, Novak Djokovic fue muy escueto al describir cómo transcurría para él el torneo: “Sobrevivir y prosperar. Esperemos que la parte de prosperar llegue pronto”. Y sin duda llegó este miércoles en cuartos. Porque el serbio de 39 años y octavo del mundo, puro espectáculo, ganó en un partidazo a Felix Auger-Aliassime (25 y 4.º): 7-6 (10), 3-6, 6-3, 6-7 (4) y 7-6 (4) en 5h15, a las 22:53, al filo del toque de queda de las 23:00.
El viernes, Djokovic jugará otra vez las semifinales del major británico contra Jannik Sinner, que se deshizo del veterano alemán de 36 años Jan-Lennard Struff (7-5, 7-6 (4) y 6-3 en 2h35). Es la 15.ª vez que el balcánico alcanza la penúltima ronda, octava seguida, con la que establece un nuevo récord de presencias consecutivas a esas alturas del torneo, por delante de Roger Federer (siete), que sigue perdiendo plusmarcas a manos del voraz ganador de 24 Slams.
Djokovic, que sabe nadar a contracorriente igual o mejor que dominar, aguantó el chaparrón de saques directos (29) y de golpes ganadores de un gran Auger-Aliassime (74 en total) hasta encontrar los resquicios por los que quebrar la resistencia del canadiense, que habría ganado a cualquier otro con los números y el juego que exhibió. Pero ante un titán como el de Belgrado, hace falta más que eso, porque mantiene una capacidad competitiva asombrosa. No le descentró ni el cierre prematuro del techo de la Central (a las 19:40, cuando aún había luz natural).
“El otro día no querías cerrarlo hasta las 20:30. Podemos jugar todo un set más al aire libre, como es el torneo. No tienes idea de cuál es la regla”, le espetó a la supervisora. Tras ganar a Yibing Wu en su estreno, Nole explicó la diferencia entre jugar sin techo o en condiciones indoor: “Han sido casi dos partidos distintos con el techo abierto y cerrado. La hierba se vuelve más resbaladiza y hay que adaptarse”. Poco después, ganó el tercer set y empezó con break el cuarto, aunque su rival reaccionó para igualar el marcador y ponerse por delante, antes de imponerse en un segundo desempate. El quinto parcial fue aún más dramático. Se lo apuntó en el supertiebreak Novak, que ahora tiene el récord de partidos resueltos en cinco mangas en Slams (50, con un balance de 39-11).
Raqueta y corazón
“He ganado con una raqueta y mucho corazón, gestionando los nervios y la tensión extrema que sientes en estos partidos. El final, con ese marcador tan empatado, ejemplifica lo que ha sido este partido. Estos son los momentos por los que sigo jugando al tenis. Ojalá hubiese sido la final, porque no sé cómo sentiré el cuerpo mañana, pero estoy feliz por haber vencido”, resumió Novak Djokovic. “Les estaba diciendo a los niños que se fuesen a dormir después del cuarto set, pero no me han escuchado. Me alegra que se hayan quedado, porque ha sido uno de los mejores partidos que he jugado nunca en esta pista”, añadió. “Para mí, es otra semifinal más. Miraré a los números al acabar mi carrera. Ahora, tengo que recuperarme, prepararme y jugar contra el mejor tenista del mundo en unos días”, concluyó.
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