
MONTERREY, NL.- Nadie apostaba por ellos, pero Marruecos volvió a demostrar que las historias más grandes nacen contra la lógica. Los africanos vinieron de menos a más, resistieron los golpes y eliminaron a Países Bajos en una noche cargada de emoción.
El marcador terminó 1-1 después de 120 minutos, pero la eliminatoria exigía un desenlace dramático. Los penaltis separaron la tristeza de la gloria. Ahí apareció la figura de Yassine Bounou, quien llevó a los suyos hasta la siguiente ronda con una actuación memorable, 2-3 el final de esta historia.
Antes del descanso llegaron las emociones más claras de este juego. Los europeos rozaron la ventaja, pero les faltó precisión. Del otro lado, Ismael Saibari también puso a prueba a Bart Verbruggen.
La segunda mitad elevó el ritmo. Achraf Hakimi tomó el mando del ataque marroquí y puso a temblar a la defensa rival con un disparo al travesaño. Sin embargo, cuando mejor jugaban los africanos, apareció Cody Gakpo para adelantar a Países Bajos (72’).
El festejo de Gakpo tuvo un significado especial. El delantero dedicó el gol a su hijo fallecido hace unos días. Parecía el golpe definitivo para Marruecos.
Pero los Leones del Atlas jamás bajaron los brazos. Cuando el reloj marcaba el 91’, Issa Diop apareció dentro y conectó un cabezazo que venció a Verbruggen para el 1-1.
Ninguno logró romper la igualdad en tiempo extra y se fue a penaltis. Bono atajó el disparo decisivo. Ismael Saibari cobró el disparo definitivo. Monterrey despidió su último partido mundialista con una noche inolvidable.
El Dato
70% de posesión de balón tuvieron los Leones del Atlas ante la Naranja Mecánica; realizaron 11 remates.
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