ESTADOS UNIDOS.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó públicamente el estatus migratorio de un grupo de trabajadores de la construcción durante una conferencia de prensa en los terrenos de la Casa Blanca, mientras los trabajadores instalaban un nuevo asta de bandera, un proyecto que el propio Trump destacó como parte de su iniciativa para enaltecer los símbolos patrióticos del país.
El momento tuvo lugar cuando Trump, acompañado por periodistas, se acercó al grupo de trabajadores para cuestionarlos, aparentemente en broma, sobre su presencia en Estados Unidos.
Trump se encontraba destacando su política de deportaciones: “Los estamos sacando a miles. Asesinos, narcotraficantes, enfermos mentales, de manicomios”, cuando de pronto se dirigió a los obreros de la construcción con cascos de seguridad que estaban detrás de él, primero sugiriendo su relación con grupos criminales.
“¿Tenemos aquí a alguien que sea miembro de…? No, no lo creo. ¿Conocen a estas personas desde hace mucho tiempo?”, preguntó.
MUST WATCH: President Trump turns around and asks if any of the construction workers installing the flag poles at the White House are illegal immigrants.
“Any illegal immigrants here?” pic.twitter.com/coPm2NADgr
— RedWave Press (@RedWave_Press) June 18, 2025
Después continuó su interrogatorio: “¿Hay algún migrante ilegal?”. La pregunta provocó risas nerviosas entre los trabajadores, quienes negaron con la cabeza. Sin embargo, Trump no se detuvo ahí.
“Ellos lo averiguarán. Los revisarán. Toda su vida será destruida por esta conferencia de prensa”, añadió a los trabajadores señalando a los reporteros presentes.
Según datos del Pew Research Center, aproximadamente el 7% de la fuerza laboral estadounidense está compuesta por inmigrantes indocumentados, muchos de los cuales ocupan empleos en sectores como la construcción, la agricultura y la hostelería.
Instalan enormes banderas en la Casa Blanca

Trump ordenó la instalación de dos enormes mástiles de bandera en los jardines norte y sur de la Casa Blanca, como parte de las modificaciones que realiza al icónico edificio desde su regreso a la presidencia.
“Es un mástil muy hermoso”, declaró Trump mientras los trabajadores utilizaban una grúa para instalar el nuevo mástil en el Jardín Sur. Más tarde, el presidente regresó al lugar para saludar mientras la bandera estadounidense era izada por primera vez. El segundo mástil está ubicado en el Jardín Norte cerca de la Avenida Pensilvania.
Estos cambios son parte de una serie de transformaciones que Trump ha impulsado para alinear la Casa Blanca con el estilo de su club privado en Florida, Mar-a-Lago. Entre las modificaciones recientes, se incluyen detalles dorados en la Oficina Oval, nuevos retratos, una copia de la Declaración de Independencia y el inicio de trabajos para pavimentar el Jardín de las Rosas. Además, se planea construir un nuevo salón de baile en los terrenos de la Casa Blanca.
A pesar de la escalada del conflicto entre Irán e Israel y las preguntas sobre una posible intervención directa de Estados Unidos, Trump dedicó tiempo a supervisar la instalación de uno de los mástiles. “Amo la construcción”, afirmó el presidente, quien se destacó como desarrollador inmobiliario en Nueva York. “Lo conozco mejor que nadie”.
Trump explicó que los mástiles, que se extienden nueve pies bajo tierra para mayor estabilidad, tienen un diseño superior, con la cuerda contenida dentro del cilindro, a diferencia del mástil en Mar-a-Lago, donde el viento hace sonar la cuerda. “Esto es lo mejor que puedes tener. No hay nada como esto”, aseguró.













