Bibliotecarios cuestionan nombramiento de la nueva directora de la Red Nacional de Bibliotecas

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CD. DE MÉXICO.- El reciente nombramiento de Guillermina Pérez Suárez como la nueva titular de la Dirección General de Bibliotecas (DGB) anunciado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, ha generado el descontento de la Asociación Mexicana de Bibliotecarios, A.C. (AMBAC), y el Colegio Nacional de Bibliotecarios, A.C. (CNB), pues aseguran que la decisión se aleja de los principios de profesionalización y mérito técnico que deberían guiar la designación de titulares en áreas estratégicas del Estado mexicano.

“Manifestamos nuestra preocupación por el precedente que este nombramiento establece. La ausencia de perfiles bibliotecológicos en puestos clave debilita la consolidación de políticas públicas robustas, sostenibles y alineadas con estándares internacionales en materia de bibliotecas, acceso a la información y derechos culturales”, afirman ambos organismos que poseen una trayectoria histórica en la defensa, profesionalización y fortalecimiento del quehacer bibliotecario en México.

A través de un comunicado en el fijan su posicionamiento ante los nuevos nombramientos, que hicieron público ayer, los bibliotecarios afirman que la trayectoria cultural de la nueva funcionaria no sustituye la necesidad de contar con un liderazgo profesionalmente preparado para atender los desafíos estructurales que enfrenta el sistema bibliotecario: infraestructura, actualización tecnológica, desarrollo de colecciones, formación de personal, vinculación comunitaria y fortalecimiento de servicios.

Aseguran que la conducción de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, que es uno de los sistemas culturales más extensos y estratégicos del país, exige un perfil profesional especializado en bibliotecología y ciencias de la información. Y que dicha postura no es gremialista, sino una convicción sustentada en la naturaleza técnica, científica y social del trabajo bibliotecario.

“La dirección de un Sistema Nacional de Bibliotecas requiere conocimientos específicos en organización de la información, gestión de acervos, preservación documental, alfabetización informacional, desarrollo de servicios bibliotecarios, planeación estratégica y políticas públicas basadas en certidumbre, conocimiento y méritos. Estas competencias se adquieren mediante formación disciplinaria y experiencia directa en el campo”, expresan.

La AMBAC y el CNB reiteran a las autoridades su disposición al diálogo respetuoso y a la colaboración institucional. “No obstante, asumimos nuestra responsabilidad ética de señalar con claridad aquellas decisiones que consideramos contrarias al fortalecimiento de las bibliotecas públicas y al derecho de la ciudadanía a servicios bibliotecarios de calidad”.

En su posicionamiento reiteran que su compromiso es con las bibliotecas, con sus comunidades y con el desarrollo cultural y educativo del país.

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