Las aventuras de inventar un diario 

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López Mills, quien se impuso como reto este juego de escribir un diario íntimo pero inventado, en el que incluso cita sucesos cotidianos, hechos, amigos, llamadas telefónicas y enfermedades, desborda lecturas que ella hace cotidianamente, lecturas que hacía justo para ir andando las dos líneas sobre las que camina este work in progress. (Agencia el Universla)

CDMX.- El proyecto literario de Tedi López Mills en 2013, fue llevar un diario en el más estricto sentido del género. Un diario personal como nunca antes los había llevado, pero éste producto de la pura invención y poseedor de un estilo propio. Desde esa búsqueda por probarse en un libro distinto nació “La invención de un diario” (Almadía, 2016), una narrativa en la forma de un diario.

“Este es un diario sobre 2013, un diario inventado; no planeo hacer una segunda parte o no creo. Es un año estricto, de enero a diciembre, con la regla de escribir todos los días de lunes a viernes, no podía faltar un solo día aunque las entradas fueran pequeñas y la amplitud variada. Es narrativa metida en la forma de un diario, hay una narradora que puedo ser yo, tiene un poco de todo y hay una serie de personajes. En ese sentido es inventado porque en los diarios hay un yo que escribe y están todos los personajes o personas con los que se va encontrado quien escribe el diario”, señala la escritora.

López Mills, quien se impuso como reto este juego de escribir un diario íntimo pero inventado, en el que incluso cita sucesos cotidianos, hechos, amigos, llamadas telefónicas y enfermedades, desborda lecturas que ella hace cotidianamente, lecturas que hacía justo para ir andando las dos líneas sobre las que camina este work in progress.

“Desde el principio la narradora dice: ‘aun no encuentro el estilo para este libro’, hasta que lo encuentra de una manera muy dramática a finales de abril. Ahí es donde el diario agarra otra orientación o se desorienta y a lo largo del diario hay lecturas, una es la Historia general de las cosas de la Nueva España de Fray Bernardino de Sahagún, y otra fundamental es La amante de Wittgenstein, del autor norteamericano David Markson, incluso la forma del libro es un homenaje al libro de David Markson. Se va componiendo de cantidad de sucesos, memoria, de mis recuerdos, encuentros con personajes, lo que me dijeron los amigos, una llamada telefónica. Así como es la vida diaria”, afirma López Mills.

La escritora acepta que este proyecto fue una apuesta literaria porque los diarios son una apuesta literaria. “No puedes decir que no lo son por más que no los publiques durante tu vida, por más que sean póstumos como los de Salvador Elizondo, de todas maneras tú cuidas el estilo de tu diario cada vez que lo escribes, en este caso están todas las lecturas que voy incorporando y las historias que voy inventando”.

Tedi también reconoce que “La invención de un diario” podría llamarse también diario de la invención, porque la realidad es que tal como cita a uno de sus amigos en este libro “no hay diario que no sea inventado”, ella concibe que así es. “En efecto, no hay diario que no sea un género literario en el sentido de que lo escribes después, lo elaboras y además cuidas el estilo”. Y ella buscó el estilo desde el arranque.

“La literatura mexicana está llena de proyectos y éste fue mi proyecto de 2013, pero nunca pensé que lo que ocurrió en 2013 iba a ser así, claro, nunca sabes lo que te va a ocurrir, cuando comencé pensé que iba a ser estrictamente literario, nunca imaginé que iba a adquirir ese dramatismo, esa especie de crisis que tuvo en abril”.

Lo que sí tuvo fue plena libertad y no seguir un orden estricto, se dejaba guiar por los sucesos, por las lectura. Un libro que leía en ese momento, por ejemplo, “Antigonick” de Anne Carson, la llevaba a otra cosas, y esa la regresaba de nuevo a “La amante de Wittgenstein”, un libro y un personaje que tiene un gran peso en esta obra. “Ese libro lo voy reseñando y contando. Lo que ella dice, yo le respondo, yo hablo de Wittgenstein, reviso el Tractatus Logico-Philosophicus, el planteamiento filosófico de Wittgenstein que de algún modo es el final de la filosofía”.

Lo señala Tedi López Mills, y luego apunta que hay muchos finales en este libro. “Se plantea el final de muchas cosas, incluyendo el final de ese año, los contenidos los voy manejando al estilo de un malabarista, los voy aventando al aire a ver si caen en mis manos. Un poco echándolos al aire y viendo qué sucede”, afirma la también autora de “Libro de las explicaciones”, “Muerte en la Rúa Augusta” y “Amigo del perro cojo”.

La narradora, poeta y traductora nunca ha llevado cuadernos y menos diarios, aunque la gente siempre le regala cuadernos creyendo lo obvio que los cuadernos son el mejor regalo para el que escribe. Tiene una gran colección, pero nunca le ha dado por llevar un diario, acaso cuando era chica, pero lo dejó muy pronto porque nunca se pudo concentrar en llevarlo y además le parecía muy aburrido; sin embargo le gusta mucho leer diarios, es una gran lectora de las intimidades de otros.

“Aquí hay secretos inventados, rupturas inventadas, aquí hay un cadáver, es cosa de que el lector lo descubra. Hay suspenso, eso lo fui haciendo sobre la marcha, según iba haciendo falta darle apoyos al libro, de agarrarme de ciertas cosas. Pero no hice trampas, no le metí otros contenidos, sólo los de 2013”, afirma la escritora que ya mira hacia su siguiente proyecto, tan distinto.

“Mi siguiente libro es un libro sobre Rimbaud, una investigación que ya había empezado a hacer antes de escribir La invención de un diario, un libro que es completamente distinto, es una investigación, una traducción, ya traduje y estoy corrigiendo Las iluminaciones de Rimbauid, es lo opuesto a un diario no podría haber nada más opuesto”, afirma gozosa e incansable la escritora que pretende nunca repartirse.