MADRID.- El mexicano Obed Vargas no quiere repetir la historia de decepción que vivió hace unos meses el belga Arthur Vermeeren, quien, como ahora pasa con el juvenil tricolor, llegó en un mercado invernal al seno colchonero solo para irse con el final de la temporada a otro destino, después de no tener oportunidades para mostrar su potencial.
El tiempo apremia a Vargas, quien a los 20 años se unió al Atlético de Madrid con la etiqueta de joven promesa mexicana, pero que debe pasar por el alto fuego que supone convencer en los entrenamientos al entrenador Diego Pablo Simeone para sacar de entre carbón un diamante en bruto. Vermeeren no resistió la prueba del entrenador argentino.
Los documentos dicen que Vargas es nuevo colchonero hasta el 2030 y su costo rondó los ocho millones de euros para dejar al Seattle Sounders de la MLS y llegar a la capital española para mostrarse y pelear por una posición en el mediocampo colchonero con figuras consolidadas como Koke, Antoine Griezmann, o los recién llegados para este torneo Álex Baena o Nico González.
Puntos a favor de Obed Vargas para jugar con el Cholo
El mayor respaldo que tiene el centrocampista mexicano es la necesidad de todos los equipos importantes en Europa de contar con una plantilla vasta para hacer rotaciones al afrontar demandantes cursos locales, torneos de Copa y las Copas continentales, lo que obligará a Simeone a gestionar minutos de veteranos como Koke (33 años).
Vargas ofrece versatilidad: puede actuar como pivote o interior, con buena salida de balón, intensidad defensiva y llegada al área, características que encajan en el perfil que busca el Cholo para rejuvenecer el centro del campo.
El club ha mostrado confianza al darle contrato largo y al pagar una cifra récord para un jugador de la MLS, lo que sugiere una apuesta a medio plazo, que podría acelerarse si demuestra en entrenamientos. Precedentes como Pablo Barrios, que irrumpió con 19 años y hoy es titular, alimentan la esperanza de que un talento con proyección internacional pueda ganar minutos en partidos de menor exigencia o como revulsivo.
















