MÉXICO.- Este nutriente común podría ser la clave para una cicatrización más rápida de las heridas, justo cuando el cuerpo parece avanzar más lento de lo que la vida exige.
Un estudio reciente publicado en la revista científica Cell Metabolism identificó que un nutriente presente en la dieta diaria desempeña un papel central en la regeneración de tejidos, al influir directamente en la energía celular y la respuesta inflamatoria necesaria para cerrar una herida de forma eficiente
¿Por qué algunas heridas tardan tanto en sanar?
La cicatrización es uno de los procesos más complejos del cuerpo humano. No se trata solo de “cerrar” la piel, sino de coordinar inflamación, regeneración celular, formación de vasos sanguíneos y remodelación del tejido. Cuando uno de estos pasos falla, la herida se estanca.Factores como la edad, la diabetes, el estrés crónico, la mala alimentación o la inflamación persistente pueden ralentizar el proceso.
Durante años, la medicina ha buscado acelerar la cicatrización con fármacos, apósitos avanzados o terapias celulares. Sin embargo, esta nueva investigación apunta a algo más simple y cotidiano: un nutriente esencial que muchas personas consumen a diario, sin saber su verdadero impacto biológico.
El hallazgo científico que lo cambió todo
El estudio publicado en Cell Metabolism se centró en cómo las células inmunitarias y las células de la piel utilizan los nutrientes para obtener energía durante la reparación de tejidos. Los investigadores observaron que, cuando este nutriente específico está disponible en niveles adecuados, las células migran más rápido hacia la herida y coordinan mejor la regeneración.
Según el artículo, este compuesto actúa como un “interruptor metabólico” que permite a las células cambiar su forma de producir energía, un paso crucial para pasar de la inflamación inicial a la reconstrucción del tejido.
¿Cuál es este nutriente común?
El nutriente en cuestión es la glucosa, una fuente básica de energía que suele ser demonizada en conversaciones sobre salud, pero que cumple funciones vitales cuando se utiliza de forma adecuada.
Lejos de ser solo “azúcar”, la glucosa es el combustible primario de muchas células, incluidas las involucradas en la cicatrización. El estudio mostró que, durante la reparación de una herida, ciertas células dependen de rutas metabólicas activadas por la glucosa para multiplicarse, moverse y formar nuevo tejido.
Esto no significa que consumir azúcar en exceso acelere la cicatrización, sino que una disponibilidad energética equilibrada es clave para que el cuerpo repare daños de manera eficiente.
¿Cómo actúa la glucosa en la cicatrización?
1. Energía para células reparadoras
Las células encargadas de cerrar una herida —como los fibroblastos y los queratinocitos— necesitan grandes cantidades de energía. La glucosa permite que estas células entren en un modo metabólico rápido, conocido como glucólisis, esencial en las fases tempranas de cicatrización.
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