“Peña, Trump, y otros bufones históricos”

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Atreverse a decir que Hitler era un papanatas de ideas tergiversadas, actitudes retrogradas y un pésimo dirigente comandando a todo un ejército alemán, hubiese sido en su tiempo el fin para quien se atreviera a decirlo. Sería algo así como la Santa inquisición persiguiendo, quemando y ahorcando a quien mencionara, aunque fuera en rumor el nombre de Satanás.

Si las denominadas redes sociales han hecho su agosto con los sucesos mundiales, mucho más han logrado con las vidas privadas de las personalidades del mundo de la política, de la cultura o de la religión. En pleno 2018 ya no importa que seas llamado el profeta de Dios, el artista más adinerado o el presidente de la nación con más poderío nuclear. Hoy cualquier barrendero del mercado que posea un equipo móvil en sus manos, tiene la libertad para expresar a diestra y siniestra lo que bien le plazca. La realidad es que tanta es la desfachatez eindependencia que han concedido las redes sociales que las burlas, injurias, levanta falsos, realidades o los muy citados “Memes” han tocado a los personajes más altos del mundo. Los más inteligentes que saben que las redes sociales son únicamente diversión para el vulgo, simplemente ignoran y continúan con sus vidas; sin embargo, tal es el peso de la crítica que son muy pocos los que no suelen explotar contra aquellos que dan origen a tales sarcasmos públicos.

Creer que Peña Nieto ha sido el presidente mexicano más vapuleado en redes sociales, es estar muy errado. Francisco I. Madero en su tiempo tuvo que padecer las de Cristo cuando a sólo tres meses de su gobierno, los periódicos locales comenzaron a injuriarlo por no ser capaz de cumplir con aquellas promesas de campaña en las que había ofrecido sacar al pobre de la indigencia y al rico de sus empoderamientos. Sus ideales de arrebatarles la tierra a los hacendados y dársela literalmente a los campesinos, fue un algo tan pretencioso que al toparse con las realidades del poder no vio el modo de hacerlo. Comenzó así una guerra en su contra, por un lado y muy al norte Pascual Orozco y en el corazón del país, en Morelos, un quisquillosos Zapata y un plan de Ayala para derrocar al coahuilense por mentiroso.

No es difícil imaginar a un Francisco Ignacio Madero abriendo periódicos y toparse de lleno con tontas imágenes caricaturizándolo. La mofa era tan inquisitiva que causaba un elevado furor en los lectores al grado de poder decirse que una de las causas que detonaron la Revolución Mexicana tuvo mucho qué ver con la alta dosis instigadora contra un Porfirio Díaz al que llamaban “Don Perfidio” y luego de reelegirse “Don Perpetuo”.

Las redes sociales por decir así en los albores y posteriores de la gesta revolucionaria sin lugar a dudas fueron los diarios de mayor circulación como El Ahuizote Jacobino y El Colmillo Público. Sus caricaturistas, Daniel Cabrera y Martín Carrión, eran una púa de nopal en la pantorrilla de cualquier personaje público que cayera en sus garras. Sus maneras de caricaturizar y al mismo tiempo ridiculizar eran tan dañinos que eran perseguidos y acosados como Lidia Cacho por sus Demonios del Edén y su develación de la pedofilia en los altos mandos de algunos sectores políticos del país en nuestros días.

Hoy en día Instagram, Facebook, WhatsApp y otras redes se han convertido en un cargado dolor de cabeza para un presidente al que le tocó ahora sí, bailar con la más horrible de la fiesta. Durante el gobierno de FelipeCalderón y sus antecesores  estas redes aun no eran tan poderosas, lo que hacían en cierto modo que la maldad se mantuviera por decir así, oculta. No quisiera sonar apocalíptico ni fatídico, pero en más de una ocasión llegué a leer en algunos pasajes cristianos que llegaría el tiempo en que la maldad del hombre se pregonaría desde los techos de las casas y sus hechos secretos revelados. Hoy no existe nada que no se sepa por medio de estos instrumentos de comunicación.

Si en su tiempo Francisco I Madero fue el rey de la satírica en su naciente gobierno, hoy a muchos años, Enrique Peña Nieto es en el suyo con las antes citadas comunidades sociales. Estas han convertido su gobierno en una sarcástica tan agresiva y cargada de errores de su gobierno que los ciudadanos ya no saben si tomarlo con gracia o con seriedad.Parece increíble que mientras Madero luchaba por no mezclar sus apegos por el espiritismo, cosa que la prensa le cuestionaba constantemente, hoy nuestro flamante presidente tenga la ligereza de equivocarse una y otra vez en temas de biología, geografía nacional e internacional, nombres de instituciones, nombres de celebridades artísticas y de líderes mundiales y no sólo eso, sino que sus maneras de querer encajar con el pueblo sólo causen mofa.

¿Trump?, bueno, ese sí que es un bufón estrella. El tamaño de su poder al estar al mando de la nación más poderosa del mundo, es de la misma dimensión de su demencia e incapacidad para agarrar las riendas de un país que evidentemente le ha quedado muy grande. Hoy a un año de su gobierno y con la develación del libro Fuego y furia, escrito por Michael Wolff, deja muy mal parado al neoyorkino. Aun y cuando no lo hubiese escrito, muchas de las cosas ahí reveladas bien podrían deducirse. No se necesitaba ser un poderoso profeta o mago de oriente para saber que todas las decisiones tomadas en la Casa Blanca estaban en manos de un grupo seleccionado por personas capaces que únicamente ponían su voz en un personaje tonto y peculiar. Algo muy semejante a nuestro presidente y sus discursos con una gran cantidad de errores que únicamente provocan nuevos videos y nueva diversión para el internauta.

Bufones van y bufones vienen, pero hoy, iniciando el 2018, el platillo favorito de las redes sociales sin duda alguna es la incesante torpeza de un presidente mexicano tropezando cada que habla y de un tirano estadounidense que lejos de causar respeto y honorabilidad como sus antecesores, sólo provocadesmedidas ganas de risas, mofas y carcajadas.

Con apenas un año en la Casa Blanca, los estadounidenses ya van viendo un posible sucesor del papanatas y acá, en tierra azteca, los reyes de los memes ya se alistan para darle con todo al que osare tomar la banda tricolor y coronarse como emperador de un colosal país regentado por bufones de baja estirpe… ¿Meade, López Obrador, Anaya? Cualquiera de estos u otro independiente tiene madera para convertirse en el próximo ladrón del tesoro mexicano y al mismo tiempo trepar la silla que lo coronará como el nuevo rey de los memes. Adieu.

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