La pluma profana de El Markés

0
155

Ensuciando el apellido

Jorge Torres se creó una torre tan alta basada en corrupciones y pillajes, que al caerle encima todo su concreto, ya no sólo se llevó el oprobio de ser acusado de ladrón, corrupto y malviviente, también ser condenado a muchos años de cárcel en tierra ajena.

Hacía poco que el gobierno de los Estados Unidos se había hecho a la tarea de seguirle los pasos luego de detectar que este político mexicano le había estado pellizcando las pompis a las arcas norteamericanas por medio del narco.

Cuando sintió que sus horas estaban contadas y que nada podía hacer contra la ira estadounidense, finalmente se asomó y dijo:

─¿Saben qué? Es hora de limpiar mi apellido.

Y todos nos preguntamos ¿Habré algún método eficaz para borrar del recuerdo del mexicano las garrafales acciones de pudrimiento que realizó este esperpento?

Jorge Torres jamás podría limpiar su apellido, y esa fue una decisión personal. Podríamos hasta creer que este hombre nació siendo una malísima estrella, de esas que brillan intensamente y a la vuelta de un año han perdido su luminosidad.

Avergonzando al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, de donde era egresado, así como a su país, Jorge Torres López, exalcalde de Saltillo, Coahuila, sintió tener el poder del universo cuando Humberto Moreira, (para variar, también ex convicto de la justicia) dejó su cargo como gobernador del estado. Tomando el llamamiento, Torres creyó que no podía haber mejor oportunidad para fingir servir a su pueblo y mientras lo hiciera, tramar toda una red de contactos para servir al narco como nodriza.

Por mucho tiempo y ante el amparo de la corrupción, Torres navegó en las mejores aguas; bien podríamos hablar de excelentes vinos, viajes al extranjero con dinero del erario, una familia presuntuosa exhibiendo el poder de su padre y muchísimas cosas más. Apenas terminó su tiempo como gobernador y nadie volvió a saber de él. Por años la Interpol y la DEA se hicieron a la tarea de dar con él. Como buen mexicano, se burló de todos escondiéndose aquí y allá riéndose de los Estados Unidos y de las cientos de acusaciones que se cernían sobre él… pero como siempre pasa, cuando creyó que su pecado había sido perdonado por el olvido, cuando creyó que era hora de borrón y cuenta nueva, salió de su jaula de oro en la que seguramente se encontraba oculto y fue a echarse un buen chapuzón a una de las mejores playas del mundo, Puerto Vallarta. Se dice que se había tomado su tiempo para ponerse su bikini de una pieza, se había echado su respectivo bronceador y había salido a tocar la bellísima arena jalisciense. Desafortunadamente su paso, que debido a su peso era como el de una tortuga que va rumbo al mar luego de dejar sus huevos, fue detenido sin que siquiera la planta de sus pies tuviera la dicha de experimentar esa rica sensación de descanso que es el andar sobre la suave arena marítima. Los que lo vieron muy de cerca dicen que su rostro, ahora desencajado, no era el mismo que cuando fungía como gobernador. Y es que cuando la libertad se va, también huyen los amigos y la sonrisa.

La verdad es que no hay peor cosa para un hombre, que el ser atrapado en un delito tan vergonzoso como el de ser ladrón. Peor vergüenza es no aceptarlo cuando las pruebas supuran como sudor de pescador en tierras de Colima.

Jorge Torres debería estarse viendo en el espejo del exgobernador quintanarroense, Mario Villanueva. Este exgobernador de Cancún y supuesto operador de “El señor de los cielos” pasó una larguísima condena en los Estados Unidos por Lavado de dinero. Hace unos días salió avejentado y con un problema pulmonar que ameritaría, si así lo decreta la justicia, una prisión domiciliaria en México… y es que si bien salió de prisión del país del norte, el buen amigo todavía tiene algunos pendientitos en su país de origen, o sea, México.

Tal cual, hace apenas unas horas, Torres se declaró culpable en una corte texana de formar parte de un entramado de lavado de dinero del que salió muy bien beneficiado. Todo apunta a que su destino es muy similar al de Villanueva. Con todo y que un fiscal de dicho estado dijera que la sentencia se daría hasta septiembre, Torres López, otra de las vergüenzas priistas de México, se mantendrá a resguardo y enjaulado como un mono araña para ser visto como un ladrón en exhibición.

Son muchos los políticos que hoy en día pretenden asear un apellido que está más percudido que el cuerpo de una vedette de cabaret. Opción mejor para llevar una vida de dignidad, es la honestidad, pero para infortunio de los mexicanos, esta palabra ha sido incluida en el registro de palabras extintas. Adieu.