“Hillary Clinton Hippie, feminista e inconforme”

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Ni yo ni nadie se imaginaría que aquella hermosa jovencita que en compañía de otras más se organizara para cuidar de los niños de mujeres migrantes para que éstas trabajaran, fuera a competir un día por obtener la silla presidencial del país más poderoso del mundo por el partido demócrata… claro, hablamos de Hillary Diane Rodham Clinton.

Y es que entre más pasan los años, como que las cosas se van tornando muchísimo más descabelladas y lo que antes se veía como imposible, hoy se puede obtener en cualquier esquina o en algún centro de conveniencia como si se tratara de una recarga de un equipo móvil. Sencillo, en el siglo que se nos fue, racismo y machismo eran dos asuntos que ni se mencionaban. No se hacía porque no había vuelta de hoja, era como perder el tiempo tratando un asunto que ni valía la pena agendar. Hoy ambas barreras se han desechado. Barack Husseim Obama, descendiente de africanos es presidente de los Estados Unidos cuando en el pasado el que un negro aspirara a un puesto político era una verdadera locura.

¿Qué podemos decir del machismo?, creo que ante la llegada de Hillary a esa altura política en la que ahora se encuentra, nada. Machismo y racismo han ido quedando de a poco en el olvido, aunque no completamente erradicados.

Aun y cuando la candidata demócrata ha tomado muchos seguidores en su senda hacia la cúspide muchos no pueden evitar pensar en el por qué Hillary Clinton expresó abiertamente su rotunda oposición hacia el matrimonio entre personas del mismo sexo en una presentación en el National Public Radio hace tiempo. No sólo eso, también por qué tiempo después diría que su pensamiento había evolucionado a tal grado de expresar que su pasada opinión había sido errada al tener una idea caduca de lo que aquello era. Si sus razones fueron realmente evolutivas y más conscientes o si se trató más bien de un arreglo que la favoreciera políticamente sólo ella y sus compinches lo saben, pero de una cosa sí se debe estar seguro, Hillary Diane Rodham se ha perfilado por sus acciones recias como una mujer de doble filo dispuesta a conseguir a como dé lugar sus deseos de convertirse en la primera mandataria de los Estados Unidos de Norteamérica… y es que quién iba a sospechar que esa chica de tez netamente anglosajona de raíces migrantes lucharía durante buena parte de su vida estudiantil y ya en el matrimonio a favor de las minorías. Del mismo modo quién iba a suponer que esa dama de porte lujoso y mirada segura hubiera formado parte en los años sesenta de aquel movimiento contra cultural en la Unión americana en la que sin el menor pudor cientos de adolescentes gozaban de lo que ellos mismos llamaban veranos calientes. Tanto mujeres como hombres gozaban de la vida. Desnudos o semidesnudos se complacían de una libertad secundada por las drogas, la bebida y el sexo. Eran reuniones en las incitados por la música de Bob Dylan, Jim Morrison, John Lennon y Jimi Hendrix no deseaban otra cosa que Peace & love haciéndolo un lema y  una manera libre de vivir. Surgía así el movimiento hippie en el que la entonces señorita Hillary se había envuelto de un modo tan liberal que la hizo entender lo que era en sí la diversidad.

Hoy que la señora se ha internado al cien por ciento en el mundo de la política y luego de haber sido la primera dama durante el mandato de su marido Bill Clinton, ha tomado una energía tal que ahora más que nunca está dispuesta a seguir luchando por los derechos de las mujeres y de los niños, más ahora que contiende con una furia discreta contra un hombre de emociones púberas de pretensiones políticas. Su nombre todos lo conocemos: Donald Trump. Su inmadura presencia ante los medios ha brindado una imagen de horror y preocupación, tanto que hasta la actriz mexicana Salma Hayek ha dicho que tal candidato “Es un niño queriendo ser presidente”

La naturaleza es sabia, el ser humano también; igualmente lo es la política manejada adecuadamente, pero lo que sí no es nada sabio es el querer manipular con descarado egoísmo y para beneficio personal cada una de estas cosas antes citadas. Cuando se intenta actuar en contra de ellas siempre habrá una reacción. El ser humano protesta cuando alguien intenta dañarlo, meterse en su vida personal. Hoy Donald Trump intenta inmiscuirse ya no únicamente en la vida de los que podrían ser sus gobernados, sino en la de todo el resto del mundo. No por nada la reacción ante sus violentas pretensiones y expresiones contra los grupos minoritarios han erizado la piel de los habitantes desde Tierra de fuego hasta Groenlandia. Son muchos los norteamericanos que reprueban el anhelo del candidato a la corona, ya no porque no tenga poder, porque ese seguramente lo tiene en su bolsillo, pero lo que preocupa en sí es que todo lo que se ha logrado hoy en cuestiones de política y relaciones exteriores se venga abajo ante la carente capacidad de este hombre como estratega político y militar.

Hillary sabe a lo que se enfrenta y el ser inconforme ante lo que ve en el mundo y como se ha manejado la hace actuar con una entereza tal que ha hecho cuanto está en sus manos para colocarse como la gran favorita.

“Las mujeres y las niñas aún representan la mayoría de los ciudadanos en el mundo con peor salud, peor alimentación y peores salarios” expuso en una ocasión… y es que nadie desconoce que una de las cosas por las cuales Hillary ha luchado desde su juventud ha sido el valor que la mujer tiene ante al mundo y el cómo debe perfeccionarse desde la niñez.

Hoy por hoy la candidata demócrata es una luz de esperanza para muchos en el mundo que piensa que sólo ella puede liberarlos de una pandemia de horrores si el voto mayoritario decide de modo incorrecto…Adieu.