“Devaluación materna”

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Es triste reconocer que hoy en día la madre no es más que un medio para venir a la tierra. No, no juzgue esta escueta aseveración tan de prisa porque las demostraciones están por todos lados y más si usted es de las que tienes hijos púberes.

Un reciente padrón en una escuela secundaria en el estado Colima apuntó que un 98% de los alumnos de tercer grado no sabían el color de los ojos de sus madres. De inició aquella inesperada encuesta puso en jaque al alumnado pues nadie los había cuestionado nunca sobre tal cosa. A lo que se buscaba con aquel rastreo los resultados fueron abrumadoramente adversos. Sencillo, ese enorme porcentaje de ignorancia apuntaba a que entrada la adolescencia el joven abandonaba el ligue maternal suplantándola las redes sociales. Hoy en día los chicos han dejado de mirar a los ojos a sus madres. Su vida está tan ocupada en la maraña cibernética que sóloeleva la vista cuando solicitan ayuda para los gastos escolares. Se ha perdido el lado humano de un modo escandaloso y se ha disparado la falta de respeto, ese que ha conllevado a la violencia hacia quienes les dieron la vida.

No hace mucho Asiri, una anciana de más de noventa años fue encontrada muerta en un inhóspito paraje de Huancavelica, una provincia del Perú. Por muchos días y con ayuda de las autoridades del lugar, su hija Huch’uykoya Amaru se hicieron a la tarea de buscar a esa mujer que le había dado la vida.Luego de una intensa búsqueda de más de dos semanas, fue encontrada medio sepulta en las orillas de la ciudad y no sólo eso, tras una aguda investigación se encontró con que previo a dejar el último suspiro, había sido severamente violentada. Expertos en la materia encontraron golpes con objetos sólidos así como heridas con arma blanca. La severidad con la que había sido privada de su vida escandalizó a toda aquella provincia del Perú.

Las investigaciones dieron un giro inesperado al encontrar que la única culpable, basándose en pruebas irrefutables, era Huch’uykoya. Tras su confesión expuso que lo había hecho por estar cansada de cargar con una mujer que le había impedido, por los cuidados, el hacer su vida como el resto de sus amigas. Hija única que había recibido de la violentada mujer mucho más que cariño a lo largo de su vida había retribuido con violencia toda una deuda de vida.

La violencia contra los adultos mayores hoy en día vaa la alza. Desafortunadamente el abuso contra las madres de familia va más disparada que la que sufres los varones en edad adulta. En la actualidad, y basados los datos en estadísticas de expertos, los hijos se han convertido en los principales  ejecutantes de la violencia contra sus propias madres. Dicha intimidación no siempre es física. El abandono es una de las expresiones más notables de terrorismo. No hay nada peor para un pequeñito de cuatro años, así como para un anciano de noventa y cuatro, saberse solo en medio de la noche. La fragilidad en ambos extremos de la vida del ser humano es tan semejante, pero parecemos olvidarlo o hacernos los desentendidos creyendo que no somos unos niños y que llegar a una edad tan vetusta es algo todavía muy lejano. La insensibilidad que ha ido llenando al planeta es en verdad angustiosa. Las madres hoy en día se handevaluado, como se dijo al inicio, con la llegada de la tecnología. Los hijos hoy en día ya no  buscan la mirada de sus madres para pedirles consejo, ayuda o una conversación porque todo ello creen poder encontrarlo en las redes sociales. La devaluación materna es tan real y evidente.

Se dice que la mano que mece la cuna, es la mano que gobierna al mundo. Hoy lo que gobierna al mundo es el egoísmo, el buscar lo propio trepándose en quien sea más débil para alcanzar lo que se propone.

Dado pues el individualismo imperante en nuestro entorno ¿podremos decir que la madre como entidad humana se ha devaluado? ¿Dónde han quedado las conversaciones vespertinas mientras se ve perderse el sol en el horizonte? ¿Dónde las chicas aprendiendo de sus madres los oficios y las artes  caseras? ¿Dónde el amor natural y el respeto que esos seres especiales se merecen? Ahora yo pregunto antes de colocar la pluma en el tintero, ¿recuerda usted de qué color son o fueron los ojos de vuestra madre? Si no lo sabe y aún conserva ese invaluable tesoro maternal, póngale remedio ahora que aún hay tiempo. Adieu.

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