Año Nuevo 2021. ¿Qué son las cabañuelas y qué significado tienen?

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Las cabañuelas fueron antaño el equivalente al servicio meteorológico de hoy en día, sin embargo, no se basaban en la tecnología que se usa actualmente sino en un conocimiento ancestral basado en la observación del cielo.

Este método de predicción del tiempo es prácticamente desconocido para los citadinos, sin embargo, es muy común en provincia, específicamente en los lugares donde se practica la agricultura, puesto que permite saber con anticipación cuándo lloverá, qué meses serán los más calientes, cuáles serán fríos o cuándo habrá heladas.

Aunque las cabañuelas carecen por completo de sentido a la hora de obtener predicciones sobre el tiempo meteorológico desde el punto de vista científico, se trata de una práctica tradicional que se ha vuelto más complicada con el paso del tiempo debido al cambio climático.

¿Qué son las cabañuelas?

La Real Academia Española define a las cabañuelas como el “cálculo popular basado en la observación de los cambios atmosféricos en los 12, 18 o 24 primeros días de enero o de agosto, para pronosticar el tiempo durante cada uno de los meses del mismo año o del siguiente”.

Las cabañuelas son un método usado por los agricultores de forma tradicional para predecir el tiempo basado en la observación de las condiciones atmosféricas de los primeros días de enero.

Esta práctica se remonta a 35 mil años antes de Cristo, cuando las predicciones meteorológicas se hacían con base en la luna. Estas predicciones eran esenciales, puesto que permitían cazar y pescar con conocimiento de las condiciones climáticas, de acuerdo con una página del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera del Gobierno de México.

¿Cómo funcionan las cabañuelas?

Los agricultores solían valerse del método de las cabañuelas mediante el cual estudiaban los cambios climáticos durante los primeros días de enero con el objetivo de conocer el pronóstico del tiempo de los 12 meses del año.

Con este método, si el día número 10 del año resultaba ser frío, entonces el mes 10 del año, es decir, octubre, tendría esa condiciones climáticas.

Es así que los agricultores sabían en qué mes debían planear actividades como la siembra, ya que este estudio empírico les permitía predecir meses de lluvias y sequías, con lo que podían obtener mejores cosechas.

Para ello, se debe llevar una bitácora del clima de cada uno de los primeros 12 días de enero en donde se anoten aspectos meteorológicos como las características del cielo, la temperatura y el viento. Posteriormente, es necesario relacionar el día con el mes correspondiente.

En el método completo de las cabañuelas, cuando se llega al día 13 se vuelven a contar los meses pero de manera regresiva. Así, el día 13 corresponde a diciembre, el 14 a noviembre y así sucesivamente hasta llegar al día 24, que corresponde a enero.

A partir de ahí, los seis días que siguen cuentan por dos meses: el 25 corresponde a enero-febrero, el 26 a marzo-abril, el 27 a mayo-junio, el 28 a julio-agosto, el 29 a septiembre-octubre y el 30 a noviembre-diciembre.

Finalmente, el día 31 se va contando por cada dos horas: de las 12 a las 2 de la mañana es enero, de las 2 a las 4 de la mañana es febrero, y así sucesivamente hasta cumplir las 24 horas.

¿Cuál es el origen de las cabañuelas?

Se desconoce el origen exacto de este método para interpretar el clima. Por una parte, se cree que surgió en el Zamuc, o “Fiesta de las Suertes”, que se celebraba en la antigua Babilonia en el ceremonial de Akitu del Año Nuevo, donde se determinaban los presagios para cada uno de los 12 meses del año por los halos alrededor del sol o de la luna.

Si había un halo en el sol, la posibilidad de lluvia a corto plazo era segura. Si el halo estaba en la luna, las lluvias serían más duraderas.

Por otro lado, la cultura judía utilizaba la “Fiesta de los Tabernáculos” para predecir el clima. En este sistema, las lluvias del siguiente año se determinaban con el cielo.

Los hindúes tenían una tradición similar que constaba de designar 12 días en la mitad del invierno para hacer la réplica climática que ocurrirá el siguiente año.

En la América prehispánica también se practicaba este tipo de predicción meteorológica. El origen de las cabañuelas en México provine de los aztecas, quienes adoptaron este conocimiento de los mayas. En ambas culturas, el calendario consistía de 18 meses con 20 días. Los primeros 18 días de enero servían para cada uno de los meses. El día 19 era para pronosticar el tiempo del solsticio de verano y el 20 para el solsticio de invierno.

Actualmente, las cabañuelas se predicen “en el primer mes del año, es decir, en enero, donde se observa el posible comportamiento del clima para el resto del año,” como dijo en entrevista con EL UNIVERSAL Luis Manuel Rodríguez, profesor de agronomía en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.

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