“Almas legionarias”

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En México existen cientos de corderos con espíritu de lobo. Personas vestidas de blanco y semblantes divinos que a la sombra del espíritu del mal, violentan a quienes por su inocencia no pueden defenderse. Hoy Los Legionarios de Cristo están en boca de todos. Las damas y caballeros de la alta sociedad que estudiaron años atrás en los finos colegios de esta denominación ya gritan que ellas o ellos no, que no fueron tocados por estos hombres investidos por un ficticio poder de lo alto. Hoy, los hombres y mujeres de las altas esferas de la sociedad mexicana temen sean evidenciadas en caso de que se sigan los cateos y revelaciones.La maldad que se desarrolló como un diminuto parásito en los pasillos y alcobas de los muchos institutos pertenecientes a los Legionarios, llegó a un grado de parasitosis que fue imposible seguir ocultando.

Hace unos días amanecimos con el escándalo de que estos seres infrahumanos violaban a las niñas en las supuestas horas más sagradas, en las de la confesión. Mientras cuatro leían la Biblia, dos eran mancilladas por estos hombres… pero ¿quiénes son los Legionarios de Cristo?

Los gritos de ¡Viva Cristo Rey! Llegaron a tierras michoacanas en el año de 1927. El conflicto bélico involucraba a civiles defendiendo a la virgen de Guadalupe y a Cristo ante los decididos embates de Calles deseando eliminar a todo religioso que no quisiera aceptar la ley. Calles, presidente de México, alzó la voz apenas pudo y expuso que las Leyes de Reforma emitidas por Benito Juárez debían cumplirse al pie de la letra. Esto trajo consigo que el gobierno confiscara propiedades a la iglesia y hasta que se oficiaran misas. El pueblo, decidido a apoyar a sus sacerdotes, se echó a una batalla contra el gobierno callista causando un saldo de cientos de muertos. De un día para otro en muchos pueblos del occidente de la república comenzaron a aparecer sacerdotes colgando como un escarmiento. Fue justo en ese movimiento religioso cuando Marcial Maciel, con apenas siete años, fue llevado a Zamora, en el mismo Michoacán, una para ponerlo a salvo y otra, para que a su debido tiempo hiciera su Primera Comunión.

Cotija, poblado michoacano, nunca imaginó que su hijo pródigo, ese que caminaba por la calles con paso avezado en dirección al catecismo, que caía bien a todos y que irradiaba una belleza pocas veces vista, se fuera a convertir un día en Legión, sí, una Legión portando cientos de miles de demonios en su alma. Desde muy joven tuvo el carisma para agradar, para enlazar buenas amistades que a la postre lo llevarían a realizar las peores vejaciones contra aquellos que creían ciegamente en su ministerio.

A muy corta edad fundo los Misioneros del Sagrado Corazón y de la Virgen de los Dolores, posteriormente la denominada Legión de Cristo y la Regnum Christi.

La red de corrupción que Maciel fue tejiendo a lo largo de sus muchos años de vida le sirvió para vivir holgadamente. Tomaba tranquilizantes, también morfina. Era adicto a tener relaciones sexuales con niños y en algunas ocasiones con seminaristas. Uno de ellos, acusado actualmente de haber abusado de algunos menores, confesó haber sido él mismo también abusado por Maciel. La cadena de perversión que se creó fue tan funesta que hoy por hoy los denominados Legionarios han perdido una credibilidad que en los años sesenta o setenta era indudable.

Maciel murió a una edad avanzada y en un sitio de reposo. El entonces papa Benedicto XVI, hoy señalado como uno de los protectores de la pedofilia eclesiástica mundial, lo envió a un sitio de meditación, que era lo mejor en medio de los cruentos escándalos en los que estaba envuelto. Ahora, muchos años después, el germen maligno de Maciel sigue cosechando frutos con revelaciones en las que actuales legionarios siguen en esas mismas acciones.

Hoy estamos rodeados de legiones de hombres dirigiendo la vida espiritual de nuestros hijos. El ser hombre y decidir ser casto por convicción es un asunto que suena hermoso; la realidad, lamentablemente es otra. El hombre es hombre y en tal posición buscará el modo de abrir las compuertas del placer y hacer las funciones para las cuales fue creado por un dios perfecto.

Atienda su rebaño, no hay hombre casto. Recoja a sus hijos y póngalos a resguardo. Dios está en los Collados Eternos, déjelo allá. ¿Dónde están sus hijos? Si es domingo de catecismo, seguramente con un hombre llamado Legión. Adieu.

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