“Ahisury Wallali, y el infierno escolar”

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Únicamente los niños que son abusados en casa, saben el horror que significa el volver de la escuela al sitio que debiera ser un refugio. Algunos mueren por contarle a alguien sus padecimientos, decirles lo que sucede. No lo hacen porque de salirles mal las cosas, el abuso se multiplicará, los golpes dolerán más y su infierno se triplicará.

Hablar del abuso escolar no es menos doloroso. Si bien el niño o adolescente que es acosado por otro que es mucho más fuerte que él se torna en una pesadilla cada que sale de casa con dirección a su escuela, la cosa se torna aun peor cuando el culpable de sus peores miedos, es su propio maestro.

La maestra Ahisury Wallali Hernández Flores, originaria de la ciudad de Matamoros en el estado de Tamaulipas, fue llamada a pasar al pizarrón de la justicia para purgar una condena de dos años en prisión por abuso infantil en contra de un pequeñito que por ser muy hablantín, la docente se dio a la tarea de ponerle una cinta en la boca, tomarle un par de fotografías y exhibir sus métodos de educación en redes. En un tono de burla, sarcasmo y heroicidad, la educadora de la escuela “Alberto García Tavizón” exteriorizó al pequeño como un trofeo en una acción vergonzosa en la que el infante escribe con una cinta adherida a su boca.

Los directivos de la escuela primaria ubicada en la colonia Abelardo de la Torre, se libraron de ella apenas se dio a conocer de sus abusos; sin embargo, el caso de este pequeño no había sido un caso aislado. Por mucho tiempo y antes de ser expulsada y vetada para actuar como servidora pública, los mismos alumnos de clases atestiguaron que la tutora solía llamar con apodos humillantes a otros de sus compañeros, asunto que al ser evidenciado, los padres de familia hicieron cuanto pudieron por lograr su destitución. Desafortunadamente para la maestra y muchos meses después, ya que dicho evento se suscitó allá por el mes de marzo del año 2017, la justicia tocó a su puerta para revelarle que le esperaban 24 meses a la sombra por los delitos de abuso de autoridad, abuso infantil, discriminación y otras acusaciones más.

“Lady Tape” como fue llamada por los cibernautas de habla hispana, es uno de los muchísimos casos de iniquidad que existen en nuestro país. Como se dijo al inicio, no hay nada más aterrador para un menor de edad que el tener que enfrentar a un Goliat al que no puede o no tiene el valor de enfrentar. Su vulnerabilidad y el miedo a no ser escuchados los vuelve presas para esos carroñeros emocionales que muchas veces logran su cometido.

El abuso por parte de docentes es un algo que por años se tomó como una medida eficaz en la maduración de los educandos. Muchos de nosotros que hemos cruzado la línea de los cuarenta podemos evidenciar tales prácticas. Hoy muchos ingenuamente dicen que gracias a ese modo de ser tratados, hoy somos una generación madura y dada a la responsabilidad, cosa que está muy lejos de ser verdad. Abuso y violencia nunca han cambiado en su significado. Golpear la mano con una regla, con el llamado metro, recibir un golpe con el borrador de madera, padecer un estirón de oreja, estar de rodillas en una esquina, ser avergonzados con orejas de burro y mirando la pared, entre otras muchas acciones, jamás fueron, son, ni serán acciones que conduzcan a la madurez mental.

Según una encuesta realizada por una institución foránea, es en México y Sudamérica, el territorio donde más abusos existen. Un 60% viene a manos de compañeros mismos y un 40% por parte de los mismos maestros. Esto hablando de abusos de violencia. Si se agrega el abuso sexual que muchos maestros acometen en contra de sus alumnos, el porcentaje es otro y mucho más elevado.

La falta de pericia, sensibilidad, comprensión y compenetración hacia el alumno, se ha ido perdiendo a pasos agigantados. Los métodos de enseñanza se han convertido en algo gélido. Son muchos los maestros que se han convertido en robot de un sistema educativo que ha dejado de ser humano.

Luchemos contra el Bullying verbal, esto es: Amenazas, comentarios sexuales inapropiados, insultos y burlas; pero también del social: Ridiculizar, chismorrear, ignorar, etc.

Evitemos el callarnos “por no meternos en problemas” todos somos uno para dar una lucha contra la idiotez que muchos poseen en su alma y que la vomitan en personas que por su fragilidad son el blanco perfecto. Paremos los suicidios en niños y adolescentes, pues muchos de ellos son causados por una de estas formas de abuso… y nunca olvidemos que nadie puede hacernos sentir inferiores sin nuestro consentimiento. Adieu.

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