“A la caza de la rata”

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Con la certera captura de Jorge Juan Torres López, ex gobernador interino del estado de Coahuila, sólo reafirmo lo que aprendí en mi infancia. Asimilé que una rata de monte a la cual se ha cercado por más de media hora, no debe escapar bajo ninguna circunstancia.

Tal lección la experimenté cuando en compañía de mi padre nos internamos campo adentro en busca de liebres, conejos, rata de monte y hasta víboras de cascabel a las cuales el viejo sabía sacarles el mejor provecho.

Con una nutrida carga de una liebre, tres conejos, un armadillo y un par de serpientes, optamos retornar a casa aquel caliginoso día de agosto.La inquieta correría de una rata de monte que de un salto se internó en una nopalera, inquietó un poco a mi padre quien sin dudarlo se hizo a la tarea de capturar aquella pieza que de seguro imaginaba en un buen caldo.Tapa todas las salidas que puedas encontrar, me dijo. Obedeciendo tal mandato me hice a la tarea de cubrir sin tardanza las tres o cuatro escapatorias que logré encontrar. El viejo comenzó a cavar entre la nopalera por un rato. Luego de un buen tramo cavado y ante mi mirada expectante de niño, vimos a lo lejos el inesperado salto de la rata por un agujero que evidentemente no había cubierto. Tras un ¡Alcánzala, alcahuete! Corrí como jamás lo había hecho en mis entonces diez años. No hubo tunda, pero sí una lección de vida que me hizo saber que si no se toman las precauciones debidas, tu mejor pieza se te puede ir de las manos.

Famosísimos capos del narcotráfico se nos han escapado frente a nuestras narices. Lo peor del caso es que no sólo se han reído grotescamente de nosotros, igual han contribuidoa deteriorar la salud de millones de seres humanos.

Muchas ocasiones tuvieron a Guzmán cercado. La justicia advertían su aroma. Las ciudades donde se ocultaba se ponían tensas y el ambiente se tornaba turbio. Características de que la rata estaba cerca abundaban por todos lados… y ¡Pum!, que salta el roedor escabulléndose quién sabe dónde ante la mirada idiotizada de un centenar de efectivos experimentados en cacería de delincuentes de alto peso. Tuvo en su haber tres arrestos y dos fugas, estas dos lo bastante magistrales y dignas de una buena proyección cinematográfica. Contaba con apoyo del gobierno y hasta con túneles iluminados y abastecidos con frigo bar.

A la salida del señor Humberto, máxima representación de la corrupción coahuilense, el hoy asegurado Jorge Torres quedó en su lugar. Se cree que sin titubear agarró a manos llenas mojarras, besugos y hasta truchas del río revuelto que era un estado convulsionado por la codicia priista.

Al momento de su captura en uno de los centros comerciales de más alto prestigio en la ciudad costera de Puerto Vallarta en Jalisco, el ahora prisionero no opuso resistencia ni se soltó un solo tiro de parte de la agencia de investigación criminal. Mientras que el gobierno coahuilense no movió un dedo para su captura, fue justamente el estado Jalisciense quien apenas supo de su estancia en territorio tapatío, que lo tomó cautivo.

Como toda una rata de monte el ex gobernador interino estuvo oculto en un sitio y en otro sabiendo que en cualquier momento el cazador le caería encima. Y cuando decidió soltar por aquel agujero descubierto, todo se convirtió en historia. Y es que el hombre, acusado de haber realizado transferencias en el 2008 por más de cinco millones de dólares a bancos de Texas y Las Bermudas contaba con una notificación roja emitida por la sede de INTERPOL en la ciudad de Lyon, Francia, a petición de la oficina central nacional de esa organización mundial en los Estados Unidos.

Del mismo modo que un servidor había corrido campo traviesa en busca de aquella rata de monte hasta dar con ella y darle cacería, del mismo modo la INTERPOL buscó en 194 países hasta asegurarlo.

En el poco tiempo que estuvo a cargo del gobierno de Coahuila hubo tanta fuga de dinero que no se pensó en otra cosa que en su culpabilidad al desaparecer de sobre la faz de la tierra. Luego de vivir oculto gozando de lujos y del fruto de su actitud delincuencial, finalmente está cautivo y listo para ser investigado. Hoy se tiene atrapada la rata y es una gran responsabilidad mantenerla en el sitio que le corresponde, una fría cloaca en la que tenga que purgar una condena justa.

Hoy por hoy los coahuilenses pagan con el sudor de su frente una mega deuda que no le corresponde. Sólo falta saber dónde quedó aquella fortuna que tanto él, sus antecesores y sucesores amasaron ante la mirada hambrienta de un pueblo coahuilense gimiendo en la miseria. Adieu.

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